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¡Nueve palabras para recordar!, Por David Figueroa Díaz

Tengo el privilegio de recibir en mi teléfono un boletín informativo, contentivo de breves reseñas sobre el acontecer nacional e internacional en materia política, económica, cultural y deportiva, con el que me entero de los hechos que han sido y son noticia, muy temprano en la mañana.

Ese boletín diario, suministrado por mi amigo Robert Carrasco, está complementado con sucesos, arte, espectáculos, ciencia, tecnología, curiosidades y ortografía, que es lo que más me atrae.

Otro gran amigo que también lo recibe, Telmo Trabiezo, compañero en el quehacer de la palabra, me sugirió que escribiera algo sobre el contenido del miércoles 16 de los corrientes, de la sección de ortografía, relacionado con varias palabras que por su sonido muy parecido, y por otras razones, se han convertido en una verdadera calamidad para muchas personas que redactan de manera habitual. Es agradable saber que afortunadamente hay personas que, como Telmo, se preocupan por aprender cada día más.

Sobre este asunto he escrito muchas veces, y en cada ocasión he procurado mostrar ejemplos sencillos, fáciles de manejar y que contribuyan con la minimización de las dudas.

Y es que ahí, hay, ay; allá, halla, haya, aya; haz y has, son y pudieran ser un asunto muy sencillo para los que aún no se han persuadido de la importancia de hablar bien y escribir de la mejor manera, sin pretensiones de eruditos. Además del conocimiento, es fundamental el sentido común.

Una vez más me complazco en volver sobre el tema, con el deseo de que esta exposición pueda ser asimilada, y permita que los que todavía tengan dudas, puedan deshacerse de ellas y adquirir relativa facilidad en el uso de cada una. Esa es mi intención y mi gran deseo.

Una de las tantas razones de la confusión y mal uso, sin dudas, es el hecho de que varias de las palabras mencionadas son homófonas, es decir, suenan igual, pero se escriben diferentes y no significan lo mismo. En tal sentido, es necesario saber y poder distinguirlas, además de conocer algunos conceptos elementales sobre la función que cada palabra cumple en la oración.

«Ahí» es un adverbio demostrativo de lugar, y por su sonido es un vocablo agudo terminado en vocal: «Déjalo ahí, al lado de la mesa de noche».

En muchos escritos cuyos autores son personas descuidadas u otras que simplemente no se han preocupado por aprender más allá de lo básico que trataron de enseñarles en primaria y en secundaria, es frecuente la impropiedad de remplazarlo por «hay» o «ay». Es necesario que sepan, sin complicaciones gramaticales, que «hay» es una forma del verbo haber: «Ahí hay muchos cuadernos». Y que «ay» es una interjección que indica dolor, asombro u otras emociones: «¡Ay de ti cuando te descubran!».

«Ahí hay un hombre que dice ¡ay!» es un ejemplo con el que se pueden erradicar las dudas, siempre que se les preste la debida atención y se practique. Se debe tener presente que «ay» va entre signos de admiración (¡ay!).

En el mismo orden de ideas, es imprescindible señalar que «allá» es un adverbio demostrativo de lugar, y que por su sonido es una palabra aguda terminada en vocal. Halla es del verbo hallar, sinónimo de encontrar; haya es una conjugación del verbo haber, y aya es un sustantivo femenino que designa a la mujer encargada de custodiar niños y cuidar de su crianza.

De esas cuatro formas, tres (halla, haya, aya) son homófonas, y en algún momento pudieran traicionar el subconsciente de alguien; pero es inconcebible que un comunicador social, educador u otro profesional universitario las confunda con allá, que como se sabe, es palabra aguda terminada en vocal, y por la tal motivo difiere en la entonación.

De la palabra «haya» ha habido una deformación, y es por eso que a cada instante se lee y se oye «haiga» en lugar de haya. Hace poco tiempo la Real Academia Española la admitió en su registro, lo cual no implica que haya sido aceptada, por la simple razón de que la docta institución no es un tribunal para determinar cuál palabra debe usarse y cuál no. Al registrarla en su diccionario, da a entender que en ciertos y determinados lugares de habla hispana hay una considerable cantidad de personas que dicen haiga en vez de haya.

Cabe acotar que en materia de palabras, la verdadera autoridad es el pueblo hablante, que por necesidad expresiva las crea, y la RAE las registra, nada más.

Para concluir esta entrega, con la que espero haber contribuido con aclarar las dudas, están «haz» y «has». La primera es del verbo hacer, y la segunda de haber. ¡Usted sabrá cuál usar!

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