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Opinión: Homenaje al último de los mohicanos, Por Nelson Oxford



_He vivido para ver al último guerrero de la sabia raza de los mohicanos quien era conocido como amante de la paz y la amistad

Queridos y pacientes lectores, hoy no escribiré ni una sola línea en lo que considero es la única forma a mi edad de contribuir en la lucha por reinsertar a Venezuela en el concierto de la naciones y la cual no es otra que de transmitir informaciones verídicas y las reflexiones que inspiran mis notas.

Hoy trataré de rendir homenaje a uno que podría llamar el último de los mohicanos, me refiero a Pedro Pablo Aguilar, aquel potente secretario general del partido social cristiano Copei que podía sugerir ministros o presidentes de empresas del Estado y sobre lo cual el presidente de la república, fuese adeco o copeyano, seguramente lo habría pensado.

Pues hoy Pedro Pablo a sus sonados 92 años pasó más de un día en una camilla en el pasillo de emergencias de una clínica de Caracas, porque simplemente no tiene ni él, ni su familia, dinero para pagar las curas que ese gladiador necesita para seguir acompañando a Venezuela. Su experiencia, sus consejos e interpretaciones del acontecer político, seguro estoy, ayudarían mucho en este momento crucial para el presente y más aún para el futuro de la patria.

Pedro Pablo no pudo ser ingresado porque simplemente el gobierno del presidente obrero suspendió los pagos del seguro para los ex parlamentarios.

Pero PPA nos enseñó que siempre se puede, y los médicos lo enviaron ayer a su casa para que desde allí pueda continuar con un tratamiento que le permita a su maltrecho corazón seguir latiendo.

Pero seguramente a más de uno le habrá extrañado que Pedro Pablo estuviese parqueado por un día en la emergencia de una clínica. También aquí la respuesta es tan clara como el agua: es porque simplemente no robó. Y como sus manos no se ensuciaron con coimas, la clínica en una muestra más de lo que han aprendido en la Revolución bonita: si no hay el seguro en dólares o el depósito en verde efectivo no lo ingresamos.

Y no lo ingresaron para hacerle los estudios que seguramente necesita ya que simplemente no pudo presentar en la administración lo requerido. Ah ¿y por qué no pudo? Te lo digo yo. También es muy simple la respuesta: no utilizó su posición de jefe para robar el dinero de la nación. Sí señores es simple de entender, muy simple, porque no exigía ni aceptaba comisiones que con una risita entrecortada muchos sinvergüenzas le habrían ofrecido.

Queridos lectores, Pedro Pablo Aguilar, ese trujillano de poco reír y de hablar muy pausado, estuvo en un pasillo de una emergencia hospitalaria estacionado por más de 24 horas como tantos otros venezolanos de a pie.

Y aunque parezca una contradicción, si esto le ocurrió a Pedro Pablo Aguilar, su familia puede estar muy orgullosa de ese hombre. No solo su familia, también sus amigos quien muchos y por favor permítanme incluirme- siempre vimos en él un ejemplar ciudadano y un ejemplar hombre público. ¿Cosa extraña, verdad ?

Es por esto amigos que se necesita nuestra buena voluntad y disposición a darle una mano al último de los mohicanos, al último de los próceres que lucharon para que nuestros hijos heredaran un país mejor y no la ruina en el cual estos desalmados nos han postrado.

Simplemente por ejercicio mental masoquista, imaginemos al Diosdado o a la Iris o al Nicolasito estacionados en un pasillo de una clínica porque no tienen dinero para el depósito. ¿Imposible verdad ? Sí, sin duda, son dos formas muy diferentes de ver la patria.



Raúl Ochoa Cuenca, en la clara madrugada de Anfi del Mar el 11 de agosto del 2021.

@MTAguilarR



¿Fuentes:? Mis recuerdos.

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