Opinión

Opinión: Amigos indecisos en el “sí o no” y “por quien” votar, Por Laura Bolla

La decisión de proponerse para un cargo electoral es una decisión democrática personal, libre y honorable…


Todos tienen el derecho, ganando o perdiendo, de disponer de sus aspiraciones y cumplir con sus sueños.
Lo justo fuera que se hubiesen hecho primarias, tanto para gobernadores como para alcaldes, y allí si estaría de acuerdo contigo que quienes no hayan quedado deberían de desistir para que se cumpla la voluntad soberana se fortalezca la unidad y seamos mayoría.
Sucedió lo contrario por las ambiciones personales y el presagio es negativo y ya no hay vuelta atrás.


Error tras error tras error 
La voluntad soberana no es la voluntad de los partidos; la voluntad soberana es la voluntad del pueblo.
Lamentablemente las decisiones fueron tomadas internas y sin consulta ni del pueblo ni de los partidos minoritarios o independientes.


El que se pretenda sacar o apartar a  uno, para que entre otro, no es ético ni moral y mucho menos méritocratico.
Pienso honestamente, si cabe esa palabra en la actual política venezolana, es que la contienda debe no sólo de seguir para quien así lo decida;sino que ojalá y se sumasen más personas preparadas y que puedan ofrecer una alternativa distinta a este estado tan castigado y a esta ciudad que está en el olvido hace muchos muchos años y que sea lo que el pueblo pide a gritos pero los partidos no oyen.


Lamentablemente creemos que sólo los partidos y sus integrantes tienen el derecho de ejercer cargos políticos y por lo general creen que el mejor cargo político es un abogado y por eso, siempre esos cargos en su gran mayoría,  han sido representados por personas que tienen esa profesión.


Creo que hoy en día la profesión ideal sería un “psicólogo o un psiquiatra” porque el odio y resentimiento con el que se maneja el pueblo ha llegado al clímax de su condición social.
No hay unidad porque desconocen ese concepto democrático.


Todos saben que cuando se inician los cargos de los servidores públicos terminan siendo dueños del poder y del contorno que los rodea y su posición económica mejora, de manera exacerbada, sin relación alguna al sueldo que perciben y todo esto es producto de los negocios que se hacen con la basura con los organismos de viviendas e inclusive con la ornamentación.
Ese es el interés que los mueve y no el pueblo, la ciudad o su planificación a futuro en servicios y desarrollo económico social y democrático.
Mucho de los candidatos a cargos públicos ( diría el 99,9 %) que tenemos hoy en día, jamás han prestado un servicio social público de forma personal y el que lo esté haciendo, en este momento y no lo hizo anteriormente; es porque sencillamente lo hace “ahora” para despertar la emotividad política electoral  y el interés para hacer creer que les interesa un pueblo que está hambreado y adolorido.


Nada más lejos de la verdad para estos paracaidistas y oportunistas.
Estoy segura que esa conducta será la misma que los regirá a lo largo del tiempo que desempeñan su cargo, si lo consiguen.


Debemos dejar que cada quien siga su camino y rezarle a Dios que el que gane no sea un corrupto peor a los chavistas.


Los amo, 
Arq. Laura Bolla 

Sociedad Civil Independiente

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