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Opinión: Daño antropológico y la anomia social en Venezuela Por Marcos Hernández López

El daño antropológico es un constructor teórico que viene siendo utilizado por algunos centros de estudios para comprender el deterioro de las sociedades en nuestro caso la venezolana.

Analizar el daño antropológico en nuestro contexto tiene una significación porque desnuda una realidad objetiva por la que transita el país. Para el estudioso en el tema del daño antropológico, aseguran que existe el daño antropológico cuando además del deterioro en el orden social político y cultural, existe, fundamentalmente un daño a la condición humana.

También podemos entender que un daño antropológico germina cuando una persona deja sentir  aprecio a su propia vida, cuando pierde la conciencia en sí misma como arquitecta de su destino, y se entrega a los dictámenes para someterse y pensar de una manera dirigida e unilineal. Incluso lo más grave es poder entender que el daño antropológico apunta a que los ciudadanos dejen de pensar.

El libro de Luis Aguilar León devela en su contenido “Cuba y su Futuro” 6 tipos de
daños antropológicos:
1.- El servilismo
2.- El miedo a la opresión
3.- El miedo al cambio
4.- La falta de voluntad política y de responsabilidad cívica
5. La desesperanza, el desarraigo y el exilio dentro y fuera del país.
6.- La crisis ética

Construyendo síntesis, los especialistas en la temática:
Contexto Venezuela, “La diferencia entre Chávez y Maduro, es que el primero que focalizó la extensión del daño a sus adversarios, instaurando la discriminación como política de Estado, mientras Nicolás socializo el daño antropológico a toda la población venezolana incluyendo a sus propios seguidores”. “El Chavismo demolió la historia, colocando en su lugar no el hombre nuevo sino una gran desolación”.

Ahora bien, para entender el fenómeno de la anomia social conectado a la realidad
venezolana es significativo comprender y hacer aprehensión de los referentes teóricos y moverse dentro de las visiones de los Sociólogos Parsons y Merton. Parsons concibe la anomia como “desorganización social”, y pone énfasis además en sus“correlatos psicológicos”, esto es, un estado de inseguridad generalizada que se
expresa en un alto grado de ansiedad y agresión que afecta a los individuos. “Tal vez
puede caracterizarse más sencillamente la anomia como el estado en que un gran
número de individuos carece en grado considerable de la especia de integración con
las pautas institucionales estables que es esencial para su propia estabilidad personal y para el funcionamiento sin tropiezos del sistema social organizado.

Robert Merton quien en su obra Social Theory and Social Structure publicada en 1957 sostiene que la anomia es producto de la fragmentación de la estructura cultural de la sociedad. Debido a la transformación de la sociedad y al paso de una tradicional a otra moderna, se ha producido la desorganización de las normas culturales, con un desfase entre los objetivos establecidos como legítimos y los medios considerados como tales para alcanzarlos jugando, en dicho proceso, un papel trascendente las variables socioeconómicas.

A lo largo de su vida y a partir de la socialización, los individuos van aprendiendo qué fines son los que como miembro de su sociedad debe alcanzar y qué medios son legítimos para hacerlo. Por diversas situaciones, sin embargo, se puede generar una desorganización cultural donde los individuos se encuentren atrapados en la imposibilidad de alcanzar los fines ideales ante la verificación de la falta de herramientas necesarias para hacerlo.

Como consecuencia de ello, y ante el sentimiento de frustración que ello les genera, se fomenta en los individuos la búsqueda de alternativas para tratar de reducir dicho sentimiento, ya sea a través del establecimiento de nuevos fines o de nuevas formas para alcanzar los definidos por la sociedad. Esta situación es consecuencia de cambios sociales y se presenta a nivel individual y no grupal, social.

En el caso venezolano, la anomia social es un fenómeno que se manifiesta a diario
en el estado anímico y en el comportamiento social del grupo afectado, los
venezolanos. Es la respuesta a la desesperanza, ausencia de fe y a las
desigualdades políticas, sociales y económicas; conectadas de manera directa a la
corrupción, al nepotismo, a la injusticia.

En otras palabras, la anomia social ha transfigurado el carácter social de los venezolanos y le ha origina modelos de conducta con ciertas complejidades que se producen en la ideología dominante y se imponen desde el gobierno central y sus instituciones.

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