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Opinión: ¿Dónde estaba usted, Claudio Fermín?

 

Quien no lo conozca, que lo compre. De verdad, creía que era un político distinto, respetuoso, talentoso, víctima de quienes en sus respectivos partidos liquidaban a las generaciones de relevo. Ahora forma parte de la nómina perversa de una dictadura, cuyo sostén además de las armas, son gobiernos extranjeros, el narcotráfico y el terrorismo, quienes han ayudado a la dirigencia roja a amasar fortunas incalculables, a costa del sufrimiento de un pueblo.
Claudio Fermín, sociólogo, excandidato presidencial, alcalde de Caracas, profesor universitario, afirmó según un resumen diario de noticias que envía Leopoldo Puchi, que “la solicitud de sanciones es un triste testimonio de cómo una élite inescrupulosa promueve la ruina de su país para llegar al poder”.
Avergüenza esa afirmación. Da pena ajena. Y hasta arrechera, que un venezolano con cuatro dedos de frente diga sin ruborizarse que el enorme deterioro de Venezuela se debe a los que aspiran cambiar esta pesadilla y no a quiénes en 20 años, arruinaron y saquearon la Nación. Por eso, te preguntamos con rabia y con dolor, dónde carajo estabas tú metido en estas dos décadas que la patria donde naciste se convirtió en paraíso de terrorismo y narcotráfico, de gobiernos extranjeros que, igual que el imperio español saqueó el Potosí, lo hacen los malandros y los vivos con el Arco Minero, para citar sólo un lamentable episodio de esta podredumbre dirigencial que se robó al país y al cual, usted doctor Fermín, le sirve sin pudicia y con descaro.
¿Dónde estaba usted, cuando Hugo Chávez, pito en mano, despidió al cuerpo técnico y directivo de la primera empresa petrolera del mundo y comenzó con ello su proceso destructivo? ¿Qué pasó con las empresas básicas de Guayana, arrasadas por el socialismo del siglo XXI? ¿Dónde están las cementeras y los centrales azucareros, desaparecidos en expropiación? ¿Qué hicieron con La Marqueseña en su natal Barinas, destruyendo un emporio productivo de primera, convertido en un abandonado Florentino no sé que vaina? ¿Usted no ha visto como cayeron centenares de jóvenes en la búsqueda de un país mejor que, aunque usted crea equivocados, no merecían morir por las balas de quienes juraron defender la soberanía, la Constitución y la vida? Y por muchas causas, esta tenebrosa etapa lleva a más de 200 mil víctimas por inseguridad, sin conocer oficialmente, las muertes por falta de medicinas.
¿Estaba ciego en 20 años y ahora Maduro le devolvió la vista para rendirle pleitesía y adulación y acusar sin temor a quienes han presentado la posibilidad y la certeza en líneas maestras para reconstruir Venezuela entre todos? ¿Dónde estaba usted cuando el mundo entero vio morir a Franklin Brito porque reclamaba las 150 hectáreas de producción que mantenían a su familia? ¿No recuerda, sociólogo, la expropiación de más de siete millones de hectáreas, en su inmensa mayoría, productivas y hoy transformadas, en tierra arrasada? ¿No se ha paseado usted por un hospital de provincia o por una cárcel, donde la muerte y la impunidad reinan? ¿Cuánta plata se llevaron los chulos Fidel Castro, Evo Morales, Daniel Ortega, Rafael Correa, los fatídicos Kirchner, mientras los venezolanos tienen que mendigar una bolsa de comida, una bombona de gas o hacer una miserable cola para cobrar una pensión infame? ¿Se le olvidó, Claudio, la supermillonaria corrupción de Odebretch y las obras anunciadas con bombos y platillos que hoy lucen, igual que el famoso tren chino, como elefantes rojos? ¿Ha intentado usted echar gasolina en Mérida, Portuguesa o Maracaibo? ¿Se ha calado, un apagón permanente o ha visitado usted un barrio humilde, esos que nacieron al fragor de la esperanza, para que vea el hambre, la miseria, cero servicios públicos, en un pueblo al que le ofrecieron el paraíso en la tierra?
Le refresco la memoria. Para noviembre del 2008, Chávez había repartido a diestra y siniestra, más de 33 millones de millones, millardos pues, de dólares, en Cuba, Argentina, Bolivia, Petro Caribe, Alba, Nicaragua, Ecuador, Brasil. Y de ahí en adelante, en estos 18 años, cómo ha corrido el dinero, en las arcas de bolichicos, embajadores, la cúpula del PSUV, ministros, exministros, gobernadores, exgobernadores, alcaldes y exalcaldes, presidentes de PDVSA, de la CVG y de cuanto fondo y banco inventaron en esta revolución. Una vez, por si no se acuerda, la chequera que caminaba por América Latina, de un solo zurdazo sabaneteño, le dio 10 millones de dólares a Uruguay para un hospital, mientras los nuestros, y no ahora, ya tenían urgencias fundamentales.
Esa frase ignominiosa, salida de su elegante y fino fraseo, merece su condena. Yo no sé qué bueno ha hecho usted en la vida, pero con esta afirmación, el juicio final le acaba de llegar a estos 70 años que pronto va a cumplir, inclinando su balanza personal y política a la adulación, al fariseísmo, a venderle su alma al diablo. Dígame entonces, Claudio ¿son las sanciones o el socialismo del siglo XXI que arruinaron a esta tierra de gracia? Ya dijo su respuesta, pero Venezuela es como el ave fénix: renacerá de sus cenizas. Y pronto

Por Iván Colmenares Betancourt

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