Deportes

Opinión: El deporte y la paz, Por Rony A. Quintero



Los triunfos de un atleta, de un deportista, de una representación deportiva son de un país.
No le pertenecen a un funcionario o representante de la administración pública de un país, o de un gobierno de turno, en especial.

El triunfo, los éxitos, las medallas, que se obtienen en competencias deportivas son de ese atleta, o de ese equipo.

Son del país, no son de ningún funcionario público, que ha colaborado o facilitado la actividad, lo cual es un deber de los gobiernos de una nación, y, por lo tanto, es lógico, debe existir el agradecimiento natural, pero no debe verse como el motivo principal, o motor para esos logros, y solo debe tomarse en cuenta como el deber de un mandatario, un funcionario público, que hace lo que le corresponde.

Los esfuerzos son individuales, grupales, de equipo, y es un deber de un funcionario, de un mandatario de un país, darle apoyo, sin presiones de ningún tipo, al deporte y a los deportistas, y poner el dinero que el Estado y los contribuyentes aportan.

Los aportes económicos nunca vienen del bolsillo, o de la cuenta bancaria personal de un funcionario público, vienen de los dineros públicos que los ciudadanos con su trabajo, con su esfuerzo, con el pago de sus impuestos,
aportan para que se mantenga funcionando un país, una institución educativa, deportiva etc. promoviendo, en este caso, la salud, mental y física del ciudadano, dándole de esta manera, el impulso al deporte, que, justo, es, y necesario decirlo; El deporte es salud, es vida.

El deporte no debe politizarse, y aunque unos gobiernos lo apoyan, más que otros, y siendo justos y democráticos, deberían crearse sanciones morales, legales, o de otro tipo, para quienes promuevan esas conductas, oscuras, populistas, incluyendo a funcionarios y, a deportistas, también.

Aunque claro está, cada quién baila su música, según lo normativa establecida, y puede o podría hacer con su logro, lo que mejor le parezca, siempre que no promuevan actos oscuros, que no impulse los antivalores, la opresión, actos que frenan la libertad , la democracia, lo cual representa todo lo contrario que se busca con la sana práctica deportiva de desarrollar y unir a los pueblos en concordia, al rededor de la paz planetaria.

Comment here

A %d blogueros les gusta esto: