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Opinión: La Palabra del Pueblo, Por Elías Díaz

En el país desde antes de la llegada misma de Hugo Chávez al poder, por allá en 1998, se oficializó una abierta confrontación verbal que luego trasegó a lo físico en muchos aspectos y niveles de la sociedad. Fuertes frases pronunciadas en cadena nacional de radio y televisión y en el marco de entrevistas concedidas por periodistas y medios de comunicación oportunistas avasallados por la popularidad del ahora héroe intergaláctico, exacerbaron la práctica política y asentaron las bases para un permanente ambiente de crispación que ha traído hasta ahora grandes dividendos para el modelo gobernante. Antes Chávez y ahora su sucesor Nicolás Maduro han hecho gala abierta de expresiones que propenden al odio y choque, tales como freír cabezas, destrucción, liquidación, asesinato, guerrillas, armas, expropiación, guerra, invasión, desocupación, detención, entre tantas, que ya hasta nos hemos familiarizado con sus cristalizaciones como si nada. Una de las últimas acciones de este fin de semana ha sido la orden de expropiar en las próximas 72 horas cerca de 50 estaciones de servicios en varias ciudades del país operadas por privados. Obviamente es una medida unilateral tomada tras el hecho de comenzar a cobrarse el combustible en dólares, porque en los 21 años de subsidio aplicado por el régimen mientras el costo de la gasolina era en céntimos o en bolívares, no se les ocurrió la idea de echar mano nuevamente de las expropiaciones insertadas en el folklore venezolano por el chavi-madurismo. ¿Entrará en esa lista de expropiación o desocupación la estación de servicios Papa Salomón” en Guanare? La asociación que agrupa a los empresarios de las gasolineras, estaría solicitando reuniones con Pdvsa y el Ministerio de Petróleo para comprender el alcance de las medidas, pero ya es un hecho el desalojo de las instalaciones de las estaciones de servicio sin que se sepa si habrá indemnización. ¿Otro robo? Como colofón de este comentario inserto la opinión de Miguel Henrique Otero publicada en el diario digital El Nacional el recientemente pasado domingo 28: “A todo lo anterior, hay que sumar el largo y nefasto expediente de las expropiaciones. Un estudio de Cedice muestra que el régimen de Chávez y Maduro ha expropiado más de 5.000 empresas. Una parte de ellas han sido industrias, cuyo destino es conocido en el mundo entero: o han sido arruinadas o han dejado de producir o fueron saqueadas y desmanteladas o simplemente fueron cerradas. No hay una, entre miles, que haya producido algún resultado positivo. Ni una.
¿Qué explica semejante devastación? Que fueron instauradas una serie de prácticas, cuyo destino no podía ser otro que el desastre y la quiebra. Se designaron autoridades y directivos a los que se pagaban sueltos y dietas estrambóticas, sin ninguna experticia en la materia industrial. Se destruyeron maquinarias y equipos por impericia y desconocimiento de sus requisitos técnicos. Se perdieron licencias fundamentales para operar, por falta de pago. Se dejó de producir por incumplimiento de las exigencias de planificación y de mantenimiento de equipos y maquinarias. Se engordaron las nóminas, de forma simultánea a la caída de la producción. En una frase: empujaron a las industrias a su total desaparición.
Un balance de esta política del régimen de Chávez y Maduro arroja una conclusión indiscutible: han logrado la destrucción que se proponían. De las casi 17.000 industrias que existían en 1999, en las que más de 70% eran pequeñas y medianas empresas, solo han logrado sobrevivir alrededor de 2.600: menos de 16%. De ellas, menos de 1% son pymes”.

TESTAFERROS
La captura y puesta en prisión del colombiano Alex Saab por presumiblemente ser testaferro de Nicolás Maduro, su familia y otros altos jerarcas oficiales mediante negocios bien enmascarados con elementos de la crisis en el país, en especial con las cajas Clap y Misión Vivienda, debe llamar la atención de quienes se dicen o erigen en líderes de la oposición en el estado Portuguesa, a fin determinar, identificar y denunciar en su momento las conexiones y propiedades de los nuevos ricos y acaudalados comerciantes en el estado Portuguesa. Es cierto que desde el oficialismo existen sicarios o verdugos judiciales que echan mano de cualquier elemento leguleyo para llevar a prisión a quienes se atrevan a cuestionar el modo de vida o proceder de determinada personalidad oficialista o enchufada. Pero por el otro lado está el desaliento, el decaimiento de ánimo, el desfallecimiento de las fuerzas de una mayoría opositora que va a ser difícil rescatar si antes no ve dirigentes con guáramo arriesgando todo en el marco de esta lucha por la libertad, que si bien no ha sido fácil, ha logrado abrir los ojos a quienes ayer no tenían ni idea de la magnitud de la tragedia venezolana. Es vox populi en Guanare las grandes fortunas que tres o cuatro personeros allegados al gobierno han amasado en corto tiempo. Fincas a diestra y siniestra en varios municipios portugueseños y la vecina Barinas, edificios en Guanare, posadas turísticas en Tucacas y Mérida, flota de camionetas último modelo cada año valoradas entre 60 a 80 mil dólares cada una, y apareciendo siempre los mismos nombres ligados con personajes gubernamentales de la región, debería ser un indicio de algún contubernio o concierto de inversión articulado que sería bueno esclarecer para evitar especulaciones. Y en casos de que esas propiedades hayan sido adquiridas con justificada razón de inversión y procedencia lícita de dinero, pues obligar a esos nuevos ricos a dictar cátedras económicas o talleres de motivación para seguir su ejemplo de logros financieras en corto tiempo. Digo yo.

FINCA FALCON-CRESS

Entre los años 80 se transmitió en la televisión venezolana una serie denominada “Falcon-Cress”, que reflejaba una lucha entre la opulencia y el poder. Allí muchas escenas se grabaron en una famosa finca o rancho norteamericano que al parecer pretende copiar a perfección, según informaciones obtenidas por fuentes serias, el dueño de una propiedad rural ubicada en las cercanías del caserío “Potrerito”, eso es subiendo hacia “San José de la Montaña” del municipio Guanare, por la vía “Suruguapo”. Una mujer es administradora de dicha propiedad y se dice que maltrata constantemente al personal de una manera humillante. Ha sido denunciada en varias oportunidades y quienes se atreven a hacerlo se quedan sin su pago de quincena o liquidación. Para ella no existe ley porque está amparada por la impunidad que ha carcomido los diversos estratos de la sociedad. Cuando decidimos averiguar el nombre del propietario real de dicha finca para servir de portavoces de los campesinos, nos quedamos perplejos. Alguien que habla todas las semanas de igualdad y justicia social; de pueblo empoderado y con potencia. En la propiedad actualmente se construye un caney de 12 metros de ancho por 24 de longitud para ser destinado a francachelas y disfrute los fines de semana. ¡Ah! y se cuentan aproximadamente 65 reses lecheras de la raza tipo Carora. Tengo otros detalles pero para una próxima ocasión. Gracias por leerme.

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