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Opinión: Ronda Dominical, Por José Ángel Borrego

Al principio era el caos…

Eso reza la Biblia. Jorge Koiffman dice que se debió a que para ese comienzo del comienzo había ya economistas. Sea como fuere Dios envió a un señor con ideas para que pusiera orden. No tuvo éxito este embajador porque cada cierto tiempo debía tomar medidas para refrenar impulsos malsanos. La última fue El Diluvio y allí se comprometió a que no habría más catástrofes universales aun tratándose de la deshumanizada raza humana. Solo exigió a Noé que los mortales fueran más civilizados. Como no hemos cumplido nuestra parte, cada cierto tiempo nos enfrenta en guerras, o nos envía pandemias, o nos castiga (focalmente) con, chavistas, por ejemplo. De forma que a punta de trompadas el mundo superó etapas hasta la Edad de Piedra (con Trucutú) y años o siglos después, posterior a la primera gran conflagración mundial, devino la Era de la Agricultura, porque algunos hombres tuvieron La Idea de organizar las siembras que aunque cumplían con el requerimiento alimentario, no estaba preparado el agricultor para enfrentar hambrunas. Y en esa Era de la Agricultura se crean esquemas de trabajo que hicieron posible la masificación de la producción de agro-alimentos. Llegó el momento en que eso no bastó, El esfuerzo humano era cada vez mayor y la pereza se adueñó del hombre. Alguno tuvo La Idea de crear artilugios que suplantaran en gran parte la gestión del trabajador del campo mediante cosechadoras y otros equipos y maquinarias que facilitaron la siembra y la hicieron cada vez más productiva en la llamada Era Industrial que se formó, casualmente posterior a otra guerra universal. Después de cada castigo Dios proveyó una recompensa a quienes sembraron la paz. Pero la Era Industrial produjo nuevas exigencias alimentarias y el complejo de armatostes no fue suficiente, de tal forma que surgieron tipos como Bill Gates, Mark Zuckemberg, Steve Jobs, Jeff Bezos y algún otro que se nos queda en el tintero y confabularon (no puede denominarse de otra forma) la Era de la Tecnología. En ella estamos sumergidos porque aparte de haber facilitado (ellos) la vida del mundo, agilizando todo tipo de procesos en especial el de producción de dinero, se coadyuva a mejorar la producción de alimentos, tecnificando los procesos, haciéndolos más ágiles, más asépticos, de mayor masificación o sucedáneos, lo que a su vez crea otras necesidades que aún están por resolverse.

Procede ahora que se imponga la Era de las Ideas. El hombre cuenta con tecnología hasta para quitarse el ratón, pero escasean ideas para emparejar acciones de ese mundo en el que participamos todos, desnivelados unos de otros, en buena parte porque siempre se necesitará quien ayude a recoger cosechas o aceite los engranajes y en otros casos por holgazanería, corruptelas, laxitud del sistema judicial y otras bellezas cuyo mayor exponente en la tierra creemos que es Venezuela. ¿Un argumento? De ser la nación más promisoria del planeta hasta hace 22 años, pasamos a ser la más empobrecida de toda la galaxia en ese mismo lapso. ¿Coincidencia? No. En parte por responsabilidad de los políticos previos al maremagno del ´98 (Alfaro, su equipo y otros) y en buena medida debido a que no hemos logrado vender la Era de las Ideas al gobierno bolivariano de Venezuela. Porque aunque Maduro y su corte se resistan, tenemos que dar con La Idea que nos permita inocularles Ideas. (Se escuchan sugerencias).

Ideas para progresar

Sabemos que a Maduro ni al chavismo les conviene que la gente progrese. Lo han dicho Maduro, Aristóbulo, Héctor Rodríguez y no recuerdo si Chávez. Solo el anillo que acordona al poder tiene derecho a progreso económico, al menos. Porque intelectualmente son rémoras que avergonzarían al peor craso. Y como solo les importa el dinero (que es muy importante, claro está) no esbozan ideas positivas (no las poseen) y solo aportan “ideas” para mayor latrocinio. Idean quién roba más que su predecesor. Idean quién compra Lamborghinis más poderosos que el que tiene el hijo del viceministro. Idean cómo adquirir la casa más cara en Madrid ahora que Miami se hizo peligroso por la escudriñadera de la OFAC y la persecución de la DEA. Y sobre todo idean cómo exprimir cada vez más el mustio Tesoro Público. No vayamos muy lejos, Venezuela no pudo votar en la ONU a favor de Putin porque está en mora con ese organismo por una bagatela. Y nos enviarán una remesa de vacunas contra la Covid porque dimos lástima a la OMS donde Maduro adeuda 11 millones de dólares. (Dos noches de rumba monegasca). Así de pobre está Venezuela, pero no ciertos venezolanos protegidos por el paraguas bolivariano.

Sin embargo, cada vez más el gobierno debe hacerse coercitivo, represivo, persecutor y las consecuencias que de ello derivan, porque no tiene Ideas de cómo resolver alguno que otro problema básico. Y por ello culpan de todo a las sanciones, tabla de salvación de una administración que desde el 2014 venía escarbando el fondo de la sima por sus falencias cerebrales. De modo que Trump primero y ahora Biden, le salvaron la honrilla a Maduro quien argumenta en cada podio que ocupa que la crisis del país obedece a las sanciones de EEUU. ¡Falso de toda falsedad! La crisis se debe a la absoluta orfandad de ideas del presidente y de todos y cada uno de sus ministros, ex ministros, gobernadores, diputados, alcaldes y varios etcéteras más.

Ideas Puntuales

En Nueva Esparta hay agua cuando a “Clavellinos”, la planta que la procesa desde el Turimiquiere le viene en gana. Aun así Hidrocaribe envía un boletín donde exalta que los gloriosos trabajadores de ese instituto trabajan. ¡Falso! No pueden más que chapucear parches a la porosidad del ducto que debería proveer de agua permanentemente a Margarita y Coche. Según nos comentó en cierta ocasión el Ing. Eustacio Aguilera (así se llama, no es mote) se necesitan 5 millones de dólares para resolver ese problema. No para practicar nuevas chapuzas con la tubería sino para reemplazar no-sé-qué-asunto y solventar la situación anómala. Un ingeniero de Pdvsa, sin conocer el meollo, nos dice que eso es muy poco. Como todo chavista que se enorgullezca de serlo, multiplica mínimo por cuatro el real requerimiento, preferimos creer en Eustacio.

Para esa nimia suma de dinero, cinco millones de dólares que se gasta un bolichico en una noche de rumba en Mónaco, no hay Ideas para obtenerla. (Bastaría con que el bolichico se quede en su casa una noche). Corrijo: no hay ideas en el gobierno. No tienen ideas el presidente, ni el ministro respectivo ni el gobernador. Pero ideas las hay y le fueron ofrecidas al anterior mandatario regional que no tomó en serio la idea. Y se les ha dicho a los chavistas más relevantes de Nueva Esparta (a todos) pero no tienen idea de cómo escuchar esa idea. También a los de Anzoátegui. “Ambos” 23 gobernadores no solo no han llegado a la Era de las Ideas sino que aún caminan de la mano de Trucutú.
(José Ángel Borrego, 0414-8187722)

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