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Poemas de la poeta tunecina Reem Gomri

Traducción al español por Sarra Jerad y Reem Gomri.

Rotación

En una rotación que nunca termina,

danzo con el viento

y ordeno el caos de la existencia.

Devoración

El viento me devora,

luego me incrusta, solitaria,

en el no-aquí.

A solas

A solas,

señalas con tu mano hacia el camino,

le hablas a los guijarros sobre mí

y le cantas mi nombre a la hierba.

El bosque crece en tu corazón,

y todas las nubes están entre tus manos.

Tus dedos moldean el cuerpo del cielo,

y mi nombre se abre como un poema

en tu lenguaje despojado de ataduras.

Tu destino es cantar

el dolor que llevo dentro,

librar tu guerra

con el pecho descubierto

y el corazón desarmado;

enfrentar al amor sin escudos.

El mar de tu sombra está exhausto,

las olas del amor lo han arrojado

sobre playas desconocidas.

Teatro

El susurro de las olas persigue

las historias de la espuma escondidas entre las orillas.

Mucho escribirás sobre mí:

una historia de arena que no termina.

Y cuando me marche,

mi rostro se dibujará sobre los muros de la ciudad,

ocultando en mis rasgos

el eco de la ausencia.

Y el escenario se vacía.

El poema sube a las tablas,

interpreta las escenas con una maestría

más brillante que cualquier actor premiado.

Me libero del miedo,

sigo sus pasos,

sombra tras sombra.

Yo soy el público,

el director,

y todos los actores.

El escenario… es mi corazón.

Él… Él

La mano de Dios me hace señas desde la distancia:

“Aquí está el camino,

este es el camino,

toma el rumbo”.

Mi corazón late,

rompe sus cadenas,

y mi alma recibe el don de elevarse.

Escucho el silencio del cosmos dentro de mí,

y el eco regresa resonando:

“Él… Él… Él…”

Mi cuerpo se desprende del peso del lodo

y asciende hacia lo alto.

Arena

Sobre la arena del mar

él dibuja mi nombre.

La ola teme la audacia de sus dedos,

el sol se avergüenza

y se refugia detrás de las nubes.

Mi corazón despierta, sutil, de su letargo.

Las conchas viajan jubilosas entre las letras de mi nombre;

el nombre breve se prolonga

hasta convertirse en un puente suspendido

que une nuestros corazones.

La arena reza al ritmo de sus pasos mientras se marcha,

y la ola susurra:

“Soy un guardián fiel”.

La mano de Dios…

Nada habría ocultado, si acaso hubiese algo que esconder,

pero la mano de Dios

acarició mi corazón,

y este halló su quietud en el amor.

Mujer

Y soy una mujer en cuyo pecho duerme el universo.

Todo lo que existió antes de mí es extinción,

y todo aquel que vendrá después de mí es el vacío.

Quien anhela mi unión

es como aquel que intenta atrapar un sueño

creyéndolo certeza;

como el sediento en el desierto

que confunde el polvo con el agua.

Y si te dejan

Y si te dejan,

di:

“La paz sea con ustedes, oh caminantes”.

Hay partidas que son una forma de plenitud,

y la sabiduría de la pérdida

nos enseña que alcanzamos la perfección a través de la ausencia.

Sobre la autora:

  • Reem Gomri (Túnez) es periodista, poeta e investigadora con una trayectoria de más de dos décadas en el ámbito cultural. Con una sólida formación que une el periodismo y los estudios avanzados en filosofía, su voz poética viaja entre la duda filosófica y el lirismo. Posee una amplia producción literaria que incluye las colecciones de poesía: Mujeres en espera (2013), En mi cuerpo tatué mis talismanes (2016), Lo que el sueño no dijo (2018), Cruzo de mí hacia mí (2024/2025) y En el camino de la luz (2025). Asimismo, ha publicado el volumen de relatos Otra vida para una época pasada (2022). Es miembro fundador de la Asociación de Escritoras Magrebíes.

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