Una de las aristas para la evaluación del manifiesto es que si reconoce el Plan de tres fases de EE.UU. para la transición venezolana; de forma explícita como “marco estratégico” aunque en la vocería de Maria Machado se escuchará de una cuarta fase “la de ella” sin explicarla
Lo que deja espacio a una Crítica de fondo político, “soberanía vs. tutela internacional” se puede inferir que se delega parte del diseño del proceso político interno a un actor externo.
Se legitima que la “arquitectura de transición en general” se definida fuera del país. Al introduce la idea de “un acompañamiento internacional” es algo más allá del proceso de observador para ser más activo por lo que puede convertirse en tutela política de facto. «En nuestra opinión la transición puede requerir apoyo internacional, pero no debería quedar subordinada a una hoja de ruta diseñada por potencias externas, al tiempo que excluye factores internos»
Otra arista, es Concentración de liderazgo político (hipercentralización). El manifiesto asigna a María Machado, la conducción de un proceso de negociación, que no está en el Tablero, reseña la designación de un equipo negociador, y coordinación del “Acuerdo Nacional” dejando en el aire un elemento disuasorio
Siempre surgirá la crítica interna, que se concentra demasiado poder en una sola figura, debilitando la idea de pluralidad opositora, reduce el rol de contrapesos internos (partidos, sociedad civil, otros liderazgos). «En otras oportunidades he hablado de la tesis de un liderazgo colectivo, difícil a desarrollar en espacios mesiánicos. La transición democrática debería construirse sobre institucionalidad plural, no sobre liderazgo personal, incluso si ese liderazgo es popular o mayoritario».
Queda marcado al nuevo estilo estadounidense de Ambigüedad pero que en este documento gira sobre una “negociación con el régimen”
seria, firme y responsable; al tiempo que exige condiciones previas como liberaciones, CNE nuevo, ahora deben revisar si hay condiciones previas rígidas, deja poco espacio a negociación. “Si la hay implica concesiones recíprocas que el documento no desarrolla” No hay claridad en qué se está dispuesto a ceder “será el tipo de elección” dónde está “línea roja” cómo se evita que la negociación sea simbólica o de una parte.
El manifiesto plantea que el objetivo es una elección presidencial “libre” tras cambios previos del sistema electoral. Entre las críticas pueden sumar que concibe la transición como reemplazo del poder existente, no como reconstrucción institucional progresiva. «Una transición sólida no solo cambia resultados electorales, sino reglas del juego duraderas».
El texto reivindica como base exclusiva el resultado del 28 de julio de 2024; aunque del mismo favorecido se entendiera que podrían pasar la página. “Esto busca funcionar políticamente como legitimación opositora.
Pero institucionalmente puede ser discutible si no es reconocido universalmente o auditado por otros actores”.
El convertir un evento electoral en “verdad política absoluta” para así reducir espacio para negociación plural o recomposición institucional
Vende la Inclusión social amplia (participación y consultas) vs. hegemonía política. El documento convoca a gremios, iglesias, sindicatos, universidades, diáspora; pero al mismo tiempo, el liderazgo y dirección de los distintos programas están centralizados y controlados
La pregunta de fondo es clave:
“¿Estarán todos de acuerdo en una negociación en este sentido?” …
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