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Reporteros venezolanos se reinventan en el exterior con emprendimientos periodísticos impresos y en línea Por Silvina Acosta

**Esta es la segunda entrega de un reportaje sobre periodistas venezolanos que dejaron su país en búsqueda de trabajo y seguridad, y que han creado iniciativas periodísticas en el exterior.

Más de 4,6 millones de personas huyeron de la crisis humanitaria, económica y política del régimen de Nicolás Maduro entre 2016 y noviembre de 2019. Por la falta de estabilidad financiera, oportunidades laborales y algunas veces censura y acoso, periodistas se encuentran entre los cientos de profesionales de la diáspora venezolana.

A medida que los periodistas migrantes construyen sus nuevas vidas en el extranjero, son contados los reporteros venezolanos que trabajan para los medios en sus países adoptivos. En su mayoría, se dedican a otros oficios para mantenerse. Algunos otros con también compromisos laborales ajenos al periodismo y escasos recursos financieros, han creado sitios web y publicaciones impresas para satisfacer la demanda de información de la comunidad venezolana en el extranjero.

Muchas de las experiencias exploradas en este reportaje se encuentran en su fase inicial de desarrollo y otras en su fase experimental. Todas las iniciativas procuran generar contenidos originales, sobre todo aquellos producidos en los países de operación del medio en línea o provistos por redes de colaboradores en momentos de alto impacto noticioso en Venezuela o para la comunidad venezolanos en el exterior.

Todos los entrevistados coinciden en señalar en la necesidad de definir modelos de negocios para asegurar la sostenibilidad del proyecto, expandir la producción y difusión de sus emprendimientos, en particular aquellos con presencia en la web y complementados con las redes sociales. La gran mayoría mantienen sus iniciativas con recursos propios.

Aún con escasos fondos, cada vez más periodistas venezolanos migrantes de todas las generaciones emprenden iniciativas periodísticas distintivas, pioneras en internet y en las redes sociales, inclusive impresas, para trascender profesionalmente y ofrecer un espacio de confluencia a los venezolanos en exterior. 

Conectividad e interacción con la diáspora venezolana desde Santo Domingo

En 2016, después de trabajar como editor web nocturno para Últimas Noticias de Cadena Capriles y en varias estaciones de radio en Venezuela, José Rafael Mata decidió abandonar su país por el futuro de su familia e hija. Diez meses después de su llegada a la República Dominicana decidió recurrir a su experiencia como periodista y conocimientos en marketing digital. Él “correría el riesgo con sus colegas de hacer algo juntos”, confiando en sus propios recursos técnicos y financieros.

Así nació Panas Digitales.

Es un “proyecto colaborativo, en lugar de un medio de comunicación, a través del cual los periodistas venezolanos pueden mantener viva la posibilidad de continuar la pasión por el periodismo”, explicó Mata, cofundador del sitio y exfundador del conocido sitio venezolano Caraota Digital, al Centro Knight.

Tal como su nombre lo indica en coloquialismo venezolano, Mata y cuatro “panas” (amigas, compañeras) se decidieron a lanzar en noviembre de 2016 este sitio de noticias dedicado a informar sobre los migrantes venezolanos en República Dominicana y en todo el mundo. “Fuimos el primer sitio especializado en reportar sobre la diáspora”, aseguró Mata.

Jose Rafael Mata de Panas Digitales. (Cortesía).

Panas Digitales promueve el periodismo colaborativo, a través de sus propios co fundadores, quienes se encuentran en diversos países. La redacción digital de este medio en línea cuenta con la participación de las excompañeras de trabajo de Mata del consorcio mediático la Cadena Capriles de Venezuela: Hilda Carmona (Perú), Desireé Lozano (Venezuela), Doris Barrios (Italia) y María Camarillo (República Dominicana).

Mata aseguró que se insertó rápido en República Dominicana. Para ese entonces no habían llegado muchos venezolanos y no había un medio de referencia para la comunidad de inmigrantes compatriotas.

El lanzamiento del sitio contó con un reportaje exclusivo sobre un estudio de la migración venezolana efectuado por la Universidad Simón Bolívar de Caracas. Ese día el sitio reportó 5.000 visitas, explicó Mata.

En junio de 2017, tuvieron una oportunidad única para ejercer el periodismo colaborativo simultáneo con la convocatoria del plebiscito de la oposición venezolana. En la jornada, participaron 54 periodistas de 28 países que colaboraron con sus reportes por dos días seguidos para Panas Digitales.

“Esta experiencia nos catapultó en 2017. Hasta el momento, no se había registrado una cobertura internacional simultánea de más de 50 periodistas. Los mismos medios venezolanos se sumaron a la cobertura o hicieron referencia de nuestro trabajo. Llegamos a 500 mil visitas. Hasta SembraMedia (una organización sin fines de lucro dedicada apoyar a medios de comunicación digitales en español) nos invitó a exponer nuestro caso”, señaló Mata.

Ya más integrados en 2017, la redacción digital colaborativa produjo contenido para el sitio y las redes. Esta redacción está conformada por las colegas fundadoras que viven en Perú, Italia, y Venezuela. “Trabajamos mucho ‘contenido frío’ que genera tráfico, cobertura de informaciones políticas y manifestaciones en diferentes países. Registramos un promedio de 14 y 40 mil visitas, dependiendo del acontecer noticioso”, acotó Mata.

Sin embargo, en 2017 decayeron las colaboraciones diarias porque la mayoría de los periodistas no ejercen el periodismo a tiempo completo. Deben dedicarse a otros oficios. El equipo cuenta con colaboradores esporádicos desde 22 países.

En 2018, el sitio de Panas Digitales cesó temporalmente sus operaciones por la escasez de fondos. Sin embargo, no descuidaron las redes. Aunque no descartan reactivar el sitio, Panas Digitales apunta a ampliar contenidos para Facebook y retomar sus noticieros por YouTube.

Según Mata, Panas Digitales en Facebook tiene 25 mil seguidores y alcanza a 300 mil mensuales; Twitter con 39 mil seguidores ha reportado una fidelidad de hasta 1 millón en momentos pico; Instagram con 6 mil seguidores alcanza un promedio 20 y 25 mil seguidores mensuales.

“Estamos enfocados a darle un empuje a las redes. Es más rentable que tener un sitio web con un margen de interacción bajo. Nuestra audiencia, 60% interactúa en las redes. No visitaban tanto el website cuando estaba activo”, acotó Mata, quien busca afianzarse con su agencia de información y marketing en Santo Domingo para reactivar el sitio web y consolidar la presencia de Panas Digitales en las redes.

Panas Digitales es un recolector de información y apuesta por la generación exclusiva de contenido audiovisual. No cuentan con recursos para investigar. En la actualidad, entre 25 y 30 por ciento del contenido de Panas Digitales es original, propio en todas las redes. El resto es recopilado semanalmente de diversas fuentes para producir y editar un video de 5 minutos. Difunden sus videos principalmente por Facebook y otras redes con noticias para audiencias segmentadas por países. Los contenidos más vistos son aquellos relacionados con estatus migratorios y legislaciones, trámites, política y crímenes de mujeres venezolanas en el exterior.  

Mata aseguró que el principal desafío de Panas Digitales es sobrevivir y tener cada vez más relevancia. “Nos estamos reinventando todo el tiempo para mantenernos en las redes y generar cápsulas de información con nuestras audiencias. Procuramos mantener la conectividad e interacción con los venezolanos”.

Por el desarrollo integral de la comunidad venezolana

El Vinotinto es el primer impreso mensual venezolano para migrantes de distribución gratuita en territorio chileno con presencia en línea. Creado por un grupo de periodistas venezolanos, “El Vinotinto nace de la inmensa necesidad de compartir sentimientos y experiencias en el exilio, específicamente en Chile”, se acota en el sitio web.

Víctor Higuera, director ejecutivo, explicó al Centro Knight que el nombre asocia simbólicamente al producto de mayor exportación de Chile con la camiseta color Vinotinto del seleccionado nacional de fútbol venezolano.

Víctor Higuera de El Vinotinto. (Cortesía).

Organismos gubernamentales como el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) estimaron en 2019 que en Chile residían en 288.000 venezolanos a los que El Vinotinto informa con una edición impresa mensual y a través de sus plataformas digitales (web y RR.SS.).

El Vinotinto salió al mercado en noviembre de 2016 y dos meses después Higuera comenzó a dirigir este medio impreso de circulación mensual. La publicación es de 16 páginas y tiene un tiraje de 5.000 ejemplares que se reparten sin costo alguno en 80 puntos de distribución en Santiago de Chile.

Según se señala en el sitio, este medio es “una ventana informativa creada por venezolanos y para venezolanos, que busca  fomentar la buena migración… Uno de los firmes propósitos de El Vinotinto, más allá́ de consolidarse como la voz de los venezolanos en Chile, es estimular el crecimiento integral de nuestra gente”.

Con pasantes y 10 columnistas voluntarios, El Vinotinto genera información propia sobre la comunidad venezolana en Chile. Higuera calcula que al menos 90 por ciento del contenido se relaciona con venezolanos en el país sureño. Al menos 10 anunciantes generan la inversión requerida para la operación de la publicación mensual.

En la versión web y en las redes, la información se actualiza diariamente y proviene de medios de comunicación de Chile y Venezuela, y otras fuentes de información. “El contenido del impreso es 100% original. En el sitio web, tomamos información de otros portales y también generamos nuestro propio contenido. Diría en una proporción de 50%-50%. Lo mismo sucede en las redes sociales”, especificó Higuera.

En Instagram cuenta casi con 70 mil seguidores y su nivel de fidelidad es de 80%.

“Ya tenemos reputación y credibilidad. Ahora queremos expansión. Llegar a otras regiones de Chile con la edición impresa mensual. Emplear nuevas estrategias de negocios en internet y mejorar el contenido informativo y educativo en Instagram y Youtube”, concluye Higuera.

Por una integración social responsable y exitosa en suelo chileno

Código M es un proyecto orientado hacia la migración responsable… Es un sueño que se está materializando. Una ventana donde podemos transmitir lo mejor que tenemos los migrantes… siento que es un sueño de cuatro personas atrevidas que creen que las cosas son posibles”, explican los cofundadores de Código M (Código Migrante).

Samantha Media, Marco González, Yurubi Espinoza y María Isoliett Iglesias de Código M. (Cortesía).

En septiembre de 2019, cuatro periodistas y comunicadores venezolanos en Santiago de Chile lanzaron esta iniciativa en internet. María Isoliett Iglesias, Marco González, Samantha Medina y Yurubi Espinoza empezaron a reunirse inquietos y decididos a proponer una idea que reuniera sus talentos y experiencias profesionales para aportar una perspectiva optimista, solidaria e incluyente del fenómeno de la inmigración y la diáspora venezolana.

Llegaron a Chile entre finales de 2017 y principios de 2018. “La situación ya era invivible”, dice Iglesias o Manoa, como la conocen sus amigos. Aún con tres trabajos, no podía mantener a su madre y su tío.

Así como sus colegas de Código M, Iglesias decidió emigrar para mejorar la calidad de vida y asegurar un futuro para sus familiares.

Con cuatro novelas policiales en su haber profesional de 19 años en periodismo, Iglesias se reencontró con sus medias hermanas y familiares y comenzó a trabajar en una fundación a pocos meses de su llegada.

González y Espinoza encontraron en Chile un lugar para apostarle a las oportunidades de crecimiento y bienestar para su familia. Experto en comunicación digital, González, y Espinoza, ingeniera industrial, suman sus diferentes capacidades en el proyecto.

Por su parte, Samantha Medina, la más joven del equipo, es la productora de Código M y asegura aportar la “mirada millennial” a los contenidos audiovisuales y virtuales.

Todos ellos dedican tiempo extra a sus obligaciones laborales para sacarle todo el potencial a la plataforma de Código M y hacerla trascender fuera de Chile. “Nos diferenciamos por el formato y el enfoque positivo. Siempre tenemos un mensaje que suma”.

En formato documental, Código M ofrece videos de menos de 5 minutos con historias de vidas de migrantes venezolanos en Chile. El video es el contenido estrella. Se registran 1.500 visitas por cada video. “Hemos tenido mucha receptividad y visibilidad de parte de otros periodistas venezolanos y otros medios… Mucha gente ayudó a difundir Código M. El diario El Universal y Publimetro difundieron nuestros videos”, explica González.

En el blog de Código M se publican videos semanalmente. En sus inicios, el sitio dedicó sus videos a relatar casos de migrantes venezolanos exitosos, emprendedores, solidarios “para darle ánimo al venezolano migrante, rescatar el valor de la responsabilidad y generar empatía con los ciudadanos chilenos porque venimos a sumar de manera correcta”.

En la actualidad el equipo de Código M, emite nuevo micro documentales de su segunda temporada con historias de emprendimientos. “Nuestro desafío mayor es convertir Código M en una productora de contenido digital, particularmente videos para celulares. Aún debemos madurar el formato e ir por la búsqueda de fondos. Hasta ahora operamos Código M con recursos propios”.

Reportando historias del destierro en España y Europa

Motivados por la creciente diáspora venezolana, cuatro veteranos periodistas venezolanos, (Víctor Suárez, Omar Pineda, Elizabeth Araujo y Sebastián de la Nuez), lideraron el equipo fundador de un sitio sobre “noticias de los venezolanos que se marcharon”. Actualy.es, lanzada en internet el 4 de febrero de 2017.

Elizabeth Araujo, Víctor Suarez y Omar Pineda de Actualy.es. (Cortesía).

El debut del sitio coincidió estratégicamente con la cobertura (textos, fotos y videos) de una manifestación en la Puerta del Sol, Madrid, de pensionados y jubilados venezolanos que exigían el pago de quince meses atrasados por parte del gobierno de Nicolás Maduro. Desde entonces esa deuda no ha dejado de crecer, sin atención alguna, mes tras mes.

Tanto los responsables del sitio como los colaboradores trabajan siempre ad honorem, pero con la esperanza de lograr algún financiamiento. El equipo inicial de colaboradores contaba con 17 periodistas estratégicamente ubicados en Europa y América.

“Nuestro propósito fue siempre comunicar lo que acontece en el destierro: reportar cómo nos están rechazando o cómo nos estamos integrando… cuáles son las trabas para los emprendimientos, cuáles son las historias de éxitos. Son muchísimas historias que se encuentran dispersas en todo el mundo que requieren ser contadas con rigor”, explicó al Centro Knight, Víctor Suárez, presidente-director de Actualy.es. Aunque Suárez se mudó a Madrid a principios de la década, sus colegas estuvieron entre los que llegaron más tarde a Europa.

El financiamiento de esta iniciativa en internet es el principal desafío para reportar las tantas voces en la diáspora venezolana. Hasta el presente han intentado patrocinios, campañas de crowdfunding y subvenciones de organizaciones internacionales, pero no han tenido éxito.

Pionera en la creación de red de periodistas migrantes coordinada desde Missouri

En abril de 2012, María José Ramírez Braiz se le ocurrió transformar su columna “Te lo cuento”, que aparecía en diario Reporte de la Economía de Venezuela, en una página de Facebook. Bajo el nombre de TelocuentoNews, comenzó a escribir desde una localidad cercana a Kansas City, en Estados Unidos, junto a otros cinco periodistas venezolanos y colombianos, reportes y notas de opinión sobre Venezuela.

Habían pasado dos años de haber llegado a Estados Unidos, solicitado su asilo, y trabajado para Univisión y TNT24 en la Costa Este. El caso de esta periodista es particular porque ella dejó Venezuela anteriormente a la reciente ola migratoria, durante el régimen de Hugo Chávez. Decidió irse de Venezuela en 2009 porque con la reelección de Chávez “era muy poco probable recuperar la normalidad en el país y (como periodista) tendría un espacio cada vez más limitado para ejercer mi profesión. Me dije aquí en Venezuela ya no hay nada que hacer”, explicó Ramírez Braíz al Centro Knight.

Hoy, después de transformar su página Facebook en un portal web de noticias dos veces (en 2013 y 2016), TelocuentoNews cuenta con 100 por ciento de contenido original provisto por 140 colaboradores voluntarios, de ellos 118 son periodistas venezolanos, de los cuales 87 se encuentran fuera de Venezuela. En 2017, trascendió mucho más TeloCuentoNews cuando se reportaron las protestas contra el régimen de Maduro alrededor del mundo e informaron, a través de Facebook, sobre hechos ocurridos en horario nocturno como protestas, cacerolazos, y detenciones.

TeloCuentoNews cuenta en su portal web con 162 mil usuarios por año, 13.500 usuarios por mes, 50 mil visitas por mes. En Facebook, tiene casi 110 mil seguidores (con un alcance de 500 mil en septiembre pasado); Twitter 78.500; Instagram 41.000; Periscope 9.780 y Youtube 44.300.

El desafío de TeloCuentoNews es lograr su monetización. “Estamos seccionando el contenido de TelocuentoNews. Estamos creando ediciones web con redes para USA, Venezuela, y otros países. Esta estrategia nos da más posibilidades de crecer de esta manera. La idea es ofrecer producto más local”, comentó Ramírez Braiz.

Hasta el presente, opera con recursos propios de Ramírez Braiz, quien trabaja desde hace siete años como educadora de padres y comunidades de inmigrantes para el programa Parents’ Teachers de un distrito escolar en Missouri, además de traductora de familias de inmigrantes con niños con dificultades para el aprendizaje en un programa llamado First Steps.

“No tienes que dejar de ser periodista”, apuntó ella. “No tienes que dejar de ser lo que eres… Te toca aprender otras especialidades”.

*Silvina Acosta es una periodista venezolana con una Maestría en Periodismo de la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos, y estudiante asistente del Centro Knight para el Periodismo en las Américas (2002-2004). Especialista en libertad de información y derechos humanos con experiencia en proyectos de desarrollo, democracia y gobernabilidad para la Organización de los Estados Americanos (OEA) (2005-2010). Actualmente es una consultora independiente.

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