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Sin Censura: Noticias que te interesan … y El mundo está observando Por Alexis Rosas

Las horas se van vaciando en la Venezuela de estos tiempos asolada por la miseria a la que la han llevado las políticas erráticas del grupo gobernante.
Se van vaciando porque el ochenta y cinco por ciento de los ciudadanos solo desean verlos cuanto antes fuera del gobierno, pero nada ocurre. Las horas pasan inútiles, sin que se pongan en práctica políticas destinadas a resolver los problemas internos que han convertido al otrora próspero país en uno de los tres países más pobres del continente, en medio del impresionante desfalco de los dineros públicos, estimado por la ONG Transparencia Venezuela en 180 mil millones de dólares.
Ni resuelven los problemas ni dejan que otros lo hagan, lo cual nos ha llevado a la convicción de que solo lograremos este cometido si borramos las páginas mediocres que se han escrito en estos veinte años, páginas que hablan de guerras inventadas por izquierdistas desfasados que únicamente han servido para hundirnos en el hambre y la miseria donde el almuerzo se consigue en el basural de las desvencijadas y malolientes calles de pueblos habitados por hombres y mujeres que arrastran sus pasos por el camino de la desesperanza ante el futuro incierto de las bayonetas, la prisión y la tortura.
Pero nada es para siempre y hasta la belleza cansa, por lo que ha llegado el momento de actuar, de tomar las riendas de nuestro propio destino, de sacudirnos el marasmo, abandonar el letargo que nos inmoviliza y echar el miedo a la espalda – se hace camino al andar, dijo el poeta Machado – para acompañar a Juan Guaidó y los diputados de la Asamblea Nacional a retomar las curules que el pueblo les dio en las elecciones del año 2015, desconocidas desde entonces por los derrotados, quienes ahora, acompañados de un grupo de políticos de baja ralea preñados de dólares malhabidos, pretenden realizar unas elecciones a su medida para eternizarse en el poder que han manchado con la estulticia de sus haceres.
Este martes 10 de marzo deberá inscribirse en la historia de los grandes acontecimientos patrios, por la voluntad de un pueblo decidido o terminar como el 9 de abril de 1948 cuando el mediodía bogotano fue sorprendido por el disparo artero que acabó con la vida de Jorge Eliécer Gaitán, cambiando para siempre la historia del hermano país, en caso de que el Gobierno se empeñe en dejar su suerte en manos de pistoleros como los que atacaron en Barquisimeto a Guaidó y sus compañeros. Si es así, estará jugando con fuego, como ocurrió en Colombia con el asesinato in comento.
Así las cosas, la marcha del martes será tan pacifica como el Gobierno quiera que sea. La historia nos demuestra que las manifestaciones que no han sido atacadas por las huestes gubernamentales han concluido en paz, que es como todos queremos que ocurra. Por el contrario, las que han topado con el muro de la metralla caliente, han regado con su sangre las calles exhaustas de una ciudad que ya no aguanta tanta ignominia y que exige la restitución de sus derechos constitucionales.
La pelota está entonces en la cancha gubernamental. De ellos dependerá cómo se contará esta historia.
Pues el mundo está observando, presto a intervenir.

¡Qué vaina!, ¿no?

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