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Columna El Monje de Camoruco: In Memoriam Flavio Fridegotto el amigo de todos Por Sergio Márquez P.

Como duele escribir sobre un amigo al cual estuviste ligado durante tanto tiempo.

Flavio Fridgotto fue un padre para muchos carabobeños, un amigo leal y sincero, un ser humano siempre dispuesto a tender su mano a todo aquel que necesitara de su ayuda, un ciudadano ejemplar, un caballero y un verdadero amigo.

Conocí a Flavio en el año 1984, me lo presentó Luis Villarroel, para entonces director del Instituto Nacional de Deportes Carabobo, mi primera impresión fue preguntarme: “¿Qué hace que este señor sienta tanta pasión por el deporte?”, y uno de esos tantos días en los que compartimos y pudimos tocar el tema, me dijo: “Gordo, ustedes no se imaginan el gran daño que se le hace a los jóvenes de un país cuando no se les ofrecen alternativas para que puedan surgir y superarse y tengan la posibilidad de llevar una vida digna que les permita ayudar a sus familias y ser hombres y mujeres de bien, no todos ellos van a poder estudiar una carrera universitaria, tampoco muchos van a poder conseguir un buen trabajo, pero si le ofrecemos la alternativa de que puedan practicar deportes, te aseguro que vamos a tener grandes atletas y buenos ciudadanos”.  Quizás por esa razón, Flavio mantuvo becados a muchos de aquellos muchachos que hoy son testigos de una de sus tantas obras sociales en beneficio de los valencianos.

Cuando Nelson “El Indiscutible” Jiménez comenzó la gran cruzada por traer un equipo de Básquet a nuestro estado, Flavio de inmediato se sumó a la causa, coadyuvando esfuerzos junto a Nelson y otros carabobeños para que la idea se materializara y en la actualidad podamos vibrar con cada victoria de “Trotamundos de Carabobo”.

Pero, no solo el baloncesto le agradece a Fridegotto, yo creo que no hubo una disciplina deportiva a la cual “el Chamo” no le haya hecho aportes significativos; por citar algunos ejemplos, recordamos que la época de oro del boxeo aficionado tuvo en Flavio un gran promotor.

El ciclismo también contó con la mano amiga de este ser excepcional; al igual que cualquier iniciativa de sus amigos periodistas a quienes jamás negó recursos que pudiesen servir de impulso a proyectos profesionales personales o colectivos.

Con el permiso de ustedes y del Lic. Eduardo Flores Padrón, voy a transcribir una reseña que sobre Flavio, hiciera en algún momento este también apasionado del deporte.

“En 1963, Manuel Agudo, jugador insigne del baloncesto carabobeño, invita a Flavio Fridegotto, a ver un encuentro de los II Juegos Deportivos Nacionales, que se realizaban en Carabobo.

Cuenta Flavio, que le costó un “planazo” entrar a ver el partido, ya que los espectadores rebasaron la capacidad del gimnasio Don Teodoro Gubaira, Flavio, emocionado con el ambiente que se respiraba en el baloncesto de los juegos, decide patrocinar un club y funda Ferinca, con aportes que le proporciona, Ferretería Industrial, que el regentaba.

Flavio, viendo el auge que había en nuestro deporte, incursiona como dirigente y lo hacen presidente, de la Asociación Carabobeña de Baloncesto, por varios años. Fue cofundador de la Liga Especial de Baloncesto, junto a: Leonardo Rodríguez, Carlos González, Don José Beracasa, Nelson Jiménez; entre otros.

En el año 1973, es electo presidente de la Asociación Carabobeña de Boxeo, Carabobo se convierte en una potencia boxística, cargando con los títulos en todas las categorías. Para cerrar con broche de oro su gestión, el boxeo carabobeño, obtiene 3 Medallas de Oro, en los Juegos Deportivos Nacionales de Sucre de 1975. Es designado por el círculo de Periodistas Deportivos, como Dirigente del año, Flavio, creó “La casa del boxeador” para fomentar ayudas a boxeadores carabobeños.

Realmente nos quedamos cortos contándoles lo que significó Fridegotto, para el deporte carabobeño”. Fin de la transcripción.

No nos queda dudas de que el relato de Flores Padrón, certifica y corrobora lo que significó para los carabobeños la presencia física del “Chamo” Flavio Fridegotto.

En paz descanses Gigante, vaya preparándonos un lugarcito por aquellos lares porque tarde o temprano todos vamos para allá.  Hasta siempre hermano.

Hasta la próxima apreciados lectores.

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