OpiniónPolítica

¿Es posible renovar al liderazgo opositor?, Eugenio Martínez 

La llegada del cuarto año del Gobierno Interino de Juan Guaidó y la mitad del periodo presidencial de Nicolás Maduro incentivan el debate sobre el liderazgo de la oposición venezolana.


Estratégicamente Maduro -y el sector reformista de su gobierno- llevaron el debate político a donde les interesa: la elección presidencial del año 2024; dejando a la oposición sin posibilidades de generar hitos o momentos políticos relevantes (como la activación del referendo revocatorio presidencial) durante los próximos dos años.

Ante la ausencia de una estrategia política clara para los próximos meses, el debate dentro de la oposición se reduce a discutir cómo relegitimar al actual liderazgo político, aunque poco o nada se discute sobre la estrategia a seguir.

Aunque los partidos del G4 (Voluntad Popular, Primero Justicia, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo) han anunciado procesos internos de renovación de liderazgos locales y nacionales, en la práctica estas iniciativas se reducen a una estrategia simple: relegitimar a los teóricos candidatos presidenciales que cada organización presentará ante unas eventuales primarias. 

Sin embargo, aunque existe acuerdo entre los principales líderes políticos del país sobre la necesidad de relegitimar al actual liderazgo, no existe consenso sobre la estrategia que debe seguirse mientras dure este proceso de relegitimación. 

Primarias

A pesar del consenso sobre la necesidad de realizar elecciones primarias, a la fecha no existe un debate que permita valorar la viabilidad técnica y política de esta propuesta:

La cantidad de “presidenciales” es el primer tema por debatir. Si se presentan a elecciones de base los teóricos siete aspirantes a presidente que existen a la fecha, podría existir la posibilidad de que el “seleccionado” resulte ganador con menos de 50% de los votos

Vale recordar que en las elecciones primarias de la oposición del año 2012 participaron 2,9 millones de personas.

La solución natural a la designación de un presidenciable con menos del 50% de los votos pudiese resolverse convocando a una segunda vuelta. Sin embargo, no existe consenso político (ni recursos) para incluir esta posibilidad. Se podría optar por cambiar la “cultura política” del venezolano y permitirle que tenga múltiples votos en las primarías (Voluntad Popular experimentará con esta modalidad de voto múltiple en sus elecciones internas), sin embargo, parece complicado poder explicarles a todos los potenciales electores la metodología del voto múltiple.

Vistos estos escenarios la oposición debe aceptar que, probablemente, su candidato presidencial no será avalado inicialmente por la mayoría del antichavismo que acuda a votar, por lo que sería interesante insistir en la importancia del método de escogencia y la creación antes de la elección de una plataforma política que soporte esta candidatura.

Otra de las dudas que aún no se debaten es el tipo de sistema de votación que se utilizará, especialmente si se permitirá que los venezolanos en el extranjero participen.

A la fecha tampoco existe consenso en relación con el rol que jugará el aspirante que quede de segundo ¿Asumiría el rol de candidato presidencial en caso de que el primero sea inhabilitado o no levante en las encuestas? ¿Irá en fórmula con el ganador de las primarias?
Por supuesto, no se puede obviar el tema de los inhabilitados y posibles inhabilitados.

Fecha, fórmula de postulación, método de votación y estructura del tarjetón-pantalla condicionarán los resultados de las elecciones de base. La mayoría de estos temas no han sido discutidos.

Los actos de calle convocados por Juan Guaidó para el 12 de febrero son el mejor ejemplo de las divisiones entre la oposición. Ninguno de los referentes políticos de los partidos AD, UNT o Primero Justicia acompañó las actividades promovidas por Guaidó para celebrar el Día de la Juventud, y anunciar la hoja de ruta que seguirá el Gobierno Interino durante el periodo 2022-2024.

La nueva estrategia llamada “Salvemos a Venezuela” se centra en cuatro pilares fundamentales:

1-Potenciar la movilización interna.
2-Apoyo las iniciativas de la Corte Penal Internacional.
3-Retomar el proceso de negociación en México
4-Ampliar y fortalecer la unidad

 Aunque la renovación del liderazgo no aparece mencionada taxativamente en esta hoja de ruta, la Plataforma Unitaria Venezuela trabaja a través de una comisión designada en un reglamento general para el funcionamiento de la Plataforma Unitaria (pendiente desde 2020) y en un reglamento general de elecciones primarias.

No obstante, a pesar de estas acciones aún siguen sin cambiar las condiciones que han hecho fracasar a la Plataforma Unitaria desde su creación. La instancia que debe representar a la oposición en México no ha logrado funcionar como se esperaba. Las causas de este fracaso se pueden sintetizar de la siguiente manera:

  • La falta de cumplimiento del Pacto Unitario (firmado en agosto de 2020) para la aprobación de normas para la toma de decisiones y resolución de conflictos dentro de la oposición. Estas normas debían estar asociadas a las que en su momento se emplearon en la Mesa de la Unidad Democrática.
  • La Plataforma Unitaria está integrada en su mayoría por factores políticos que comparten la visión de Guaidó y del Gobierno Interino; esto provoca que en escenarios internacionales se manifieste una evidente ausencia de voces críticas o propuestas alternativas de la clase política venezolana -e incluso de la sociedad civil y gremios- a la visión que presenta Voluntad Popular ante los círculos decisores de Washington, Miami y en algunos países de la Unión Europea. En otras palabras, mas que una plataforma de coordinación política, la Plataforma Unitaria se ha convertido en un club de amigos del Gobierno Interino con la presencia simbólica de otros factores políticos.
  • No obstante, la posibilidad de reformar la composición de la plataforma es inviable en este momento, a pesar de que el partido Avanzada Progresista presentó a los mediadores de Noruega su propuesta de ampliación de la delegación opositora en México.
  • La propuesta de renovación de AP es la siguiente: aumentar el número de integrantes de la delegación de oposición de nueve a diez y cederles seis puestos a los otros factores dentro o fuera de la Alianza Democrática, así como de otras fórmulas políticas distintas, quedando organizados de la siguiente forma: cuatro puestos para los partidos del G4 y seis para el resto de los partidos referidos por Avanzada Progresista. La justificación de esta solicitud, según AP, es que esos partidos distintos al G4/MUD obtuvieron “aproximadamente 60 % de los votos opositores” el pasado 21 de noviembre, frente “a menos de 40 %” de electores que sufragaron por la fórmula G4/MUD (ver gráficos anexos con cálculos propios sobre este tema).

Eugenio Martínez

Comunicador social especializado en análisis de temas electorales y políticos. Se desempeñó durante 17 años como responsable de la cobertura electoral del diario El Universal. Como periodista, ha cobrado las más de 25 elecciones celebradas en Venezuela desde 1998. Conferencista y articulista en varios portales informativos, es integrante del consejo de expertos electorales de la organización Transparencia Electoral. Es autor del libro de análisis del proceso comicial del año 2006 en Venezuela ¿Por qué pasó lo que pasó? y coautor del libro Más allá del movimiento estudiantil en donde se analiza a la nueva generación política de Venezuela.

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