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Reflexiones para el alma. Por Franklin Calvo

El perfume de un sueño nos ata a la luna; su nácar alumbra el hilo plateado con el cual debemos tejer la esperanza.

Cuando alguien diga amarte y te quiera depositar sus sombras y oscuridades, dile: «Lo siento; soy el diamante, no la caverna».

La mejor versión de nosotros debe ser para quien sea capaz de poner calma en nuestras olas altas.

Anoche olvidé cerrar mis sueños y hoy al despertarme encontré un clavel en ellos.

No debemos esperar tener dinero para ayudar a alguien; se ayuda también con la sonrisa y la escucha o con un saludo sincero.

No nos turbemos por nada; aprendamos que debemos ser felices para nosotros mismos. El estado de confort tú lo construyes.

En mi soledad he sacado espinas para mostrar mis rosas; por eso, cuando escucho a alguien quejarse por algo, me digo: «Aún no tiene un rosal».

La pureza de la vida: nuestros ancianos y los niños, el otoño y la primavera; el planeta tiene que continuar.

No nos perdamos momentos maravillosos y tiernos por el odioso orgullo que cierra las puertas a los instantes de coral.

¡Oh aroma sutil que desencadenas fragancia de nardos en mi alma! Tú eres quien me dice que me ha visitado el amado.

Vidita simple… que nos pone a los pies del maestro y nos enseña los pasos para llegar al cielo.

Prefiero amar con el alma que con los ojos, pues al paso del tiempo puedo tener cataratas que me nublen tu imagen.

Besar el alma es olvidarse del mal pasado bajo la sombra de un buen presente y entonces brindar por un futuro prometedor.

Cuando sueñes con alguien que esperas, no cambies de ruta; en algún momento se encontrarán.

La lluvia cae en los tejados, la luna no saldrá, pero en alas de ángeles Dios nos cuidará.

A la orilla del río me quedaré dormido, esperándo que el cristal del agua refleje el nuevo día, para luego continuar.

Recuerden que nadie es Soberano para juzgarte, quien lo hace es preso de las sombras de su propia Vida. Te quedarás con lo mejor.

Arrullar en el alma una delicada caricia y pedir a Dios un bálsamo para sanar una herida. ¡Qué privilegio ser el Buen Samaritano!

Seamos manos vacías, para que el buen Señor ponga en ellas lo que será bueno para nosotros.

En el verdadero amor nada se pide, todo fluye. Cuando en el amor debas pedir, mejor ya no ames; no quieras lo que ya no te dan.

Hoy, mirando las flores de magnolia, divisé lo puro, lo real, la fe y el nuevo mañana. Y entonces me dije a mí mismo: «Esperaré».

Por favor, esta noche déjame la luna encendida para visualizar mis sueños y así bajar a mis estanques y traer los lirios.

También Dios estornuda para recordarnos que debemos pedir salud.

Muchas veces, en la caída de las hojas de tus árboles, miras algo chispear y, al levantarlas, te encuentras con la felicidad.

Vive tu presente, sepulta tu pasado, construye tu futuro. Con flores o sin flores, el jardín lo llevas dentro.

¡Cuánto flagelo has sufrido! Entre lirios morados va tu paso; por el camino sediento te he encontrado, mi dulce Nazareno.

Caída de la tarde de ensueños por llegar, crepúsculo infinito de azahares de heliotropos que nos invitan a continuar.

Corazón de ensueños, árbol florido de cerezo, catarata cristalina que lava el alma, tarde de oropel besando la montaña.

Cuando he regresado de mis desiertos, he mirado crecer florecillas blancas en mis apriscos, aromáticas y bellas.

¡Oh sendero luminoso, brillante por la constelación del alma! Dejad que se cumplan los milagros pedidos en la oración de la noche.

Claro que puedes ver mi mundo, pero no lo critiques. ¿Es que acaso no leíste al entrar? Solo me importa tu opinión si te la pido.

Quisiera ser la seda del pétalo, el rocío de las flores, lo fuerte de las hojas, la tierra donde se siembra, siempre confiado en ti.

Debajo de un nido me quedé dormido y, al escuchar el trinar de las aves, me di cuenta de que la vida es bella y continúa.

Al caer las tardes de invierno, enredadas entre los frondosos jacarandás en flor, me parece escuchar tu voz tan serena y sutil.

Muchos buscan el amor verdadero en otra persona; éste se construye poco a poco, no llega enfrascado en nadie.

Existen personas mágicas que miran tu alma en vez de tu piel, personas que te donan néctar, no ácido. Si te llega una, atrápala.

El mundo está lleno de personas que se espantan de acciones que salen a la luz, siendo las mismas que ellos hacen en las sombras.

La mejor imagen sobre el orbe es tu propio reflejo tal y cual eres: auténtico, sin entretelones, mostrando tu esencia y realidad.

Llevamos alondras en el alma y las tenemos prisioneras; posémoslas en los limoneros de nuestro espíritu y escuchemos su canto.

Franklin… ¿Cuál es el ser terrenal que más se parece al humano? «La mariposa», contesté. Ella es multicolor, bella y se transforma. Después hice silencio.

¿Quiénes son los más pobres?, se me pregunta… «Los que se han creído grandes y ahora no te hablan sin haber nacido en la riqueza», contesté.

Cada uno de nosotros es una estrella, y cada uno con nuestro propio brillo. Muchos solo alumbramos, otros destellamos, pero en el universo de la humanidad todos nos necesitamos. No juzguemos: el juicio sin saber solo trae sombra.

El mejor regalo es la vida, el mejor plus el amor. Mi mejor consejo: vivir y amar, ser felices a toda costa, bordar cada instante de ilusión, alcanzar las metas y cristalizar sueños.

Entre azucenas olvidadas quedó la noche constelada, y mirando el mármol interno frío y quieto, recordé que mis ojos duermen por ti una y otra vez.

Si creemos que por guardar los mandamientos de la Biblia, ser vegetarianos, cuidar los animales y la naturaleza o realizar algún tipo de meditación nos convierte en mejores que otros, y no bastándonos aún con esta creencia, criticamos a nuestro prójimo, nada hemos logrado y no hemos comenzado el camino.

Debes amar siendo libre, no siendo esclavo; debes regalar tus sentimientos a quien le guste abrir regalos; debes permanecer toda tu vida con quien desea hablar y tomar el café o el té contigo.

Muchas y muchos sufren cuando dejan a alguien, pero no se dan cuenta de que es el mismo universo quien lo permite, pues cuando eres una esencia de gran valor, éste no permite que te desperdicien. Luego, al tiempo, lo comprendes.

Los seres humanos no le pertenecemos a nadie; nos pertenecemos a nosotros mismos y a la misión que cada uno debemos cumplir en el viaje por el planeta.

Las mil verdades están en los ojos serenos, esa mirada que das al otro/a cuando sus olas o tus olas están altas y ambos, entendiéndose, se refugian a la sombra de la felicidad, calmando así cualquier tormenta en el mar del alma. Ser felices es nuestro primer compromiso.

Es necesario escuchar las voces de la naturaleza y dejar de decir que estamos salvando la Tierra. Ella es la que nos salva y nos provee de sus alimentos, dándonos todo como la gran madre, esperando menos maltrato hacia ella por parte de nosotros.

En verdad, la gran diferencia entre un ser humano y otro es, en definitiva, la educación con la que connotó en su crianza.

Porque los ángeles, sin darnos cuenta, están muy cerca de nosotros con su sustento y su escarcha multicolor, y aún los seguimos buscando entre las nubes, dejándolos pasar desapercibidos, estando tan cerca como nuestra propia sombra.

Sobre el autor:

Franklin Calvo Calvo, conocido artísticamente como FranD’klin, es un artista visual, pintor, poeta, escritor, educador y gestor cultural costarricense, nacido en San José, Costa Rica. Es reconocido por fusionar técnicas de pintura occidentales —incluyendo acuarela, acrílico y óleo— con el método tradicional de pintura con tinta Sumi-e de Asia Oriental, que estudió intensivamente durante siete años con el maestro Kan Yu Chien. Sus obras, inspiradas en la naturaleza, enfatizan la paz, la tranquilidad y la conexión humanística, mientras que su polifacética trayectoria también abarca la poesía, la docencia a través del Ministerio de Educación Pública (MEP) de Costa Rica y contribuciones a antologías literarias.

La práctica artística de Calvo se centra en la técnica Sumi-e y sus «cuatro caballeros»: la orquídea (que simboliza la belleza), el bambú (la fuerza), el ciruelo (las estaciones) y el crisantemo (el movimiento). Integra estos elementos con técnicas occidentales para crear expresiones monocromáticas pero vibrantes de la naturaleza que revelan «los mil colores de la vida» e invitan al espectador a experimentar la serenidad interior. Concibe el arte como una extensión auténtica del ser, un «refugio en el devenir de la vida» que fomenta la esperanza, el respeto y la conexión espiritual en medio del caos cotidiano. Su filosofía es profundamente holística, enfatizando que el artista nace y evoluciona a través del arte, el cual debe conmover el alma y servir a la humanidad.

Como docente del MEP, Calvo imparte clases de pintura y español, integrando la creatividad, la poesía y el desarrollo personal para cultivar el potencial artístico innato de los estudiantes y liberar su artista interior. Sus contribuciones a la educación han sido reconocidas por la Asociación Nacional de Educadores (ANDE), incluyendo una Mención Honorífica en el VII Concurso Nacional de Pintura (1992) y el Primer Premio en el XI Concurso Nacional de Pintura (1996). Sus obras forman parte de colecciones privadas en Costa Rica, Centroamérica, Estados Unidos y Europa. En literatura, Calvo es coautor de la antología multilingüe CANTO PLANETARIO: HERMANDAD EN LA TIERRA, (Volumen I, compilación del poeta nicaragüens Carlos Javier Jarquín, H.C EDITORES, Amazon, 2023), donde su participación reflejó un compromiso con la belleza colectiva, la igualdad y la unidad planetaria.

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