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#ANALISIS Por qué sería difícil reemplazar a Biden como candidato demócrata a la presidencia

Las reglas del Partido Demócrata hacen que sea casi imposible reemplazar a un candidato contra su voluntad, aunque un golpe contra este sería posible en teoría.

Por Ben Kamisar y Alez Seitz-Wald – NBC News

El desempeño del presidente, Joe Biden, en el primer debate presidencial el jueves ha provocado una nueva oleada de críticas por parte de los demócratas, así como reflexiones públicas y privadas sobre si debería seguir siendo el candidato del partido.

“Hay una sensación de shock por cómo salió al comienzo de este debate. Cómo sonó su voz. Parecía un poco desorientado”, dijo a la cadena CNN David Axelrod, quien fue un alto funcionario de la Casa Blanca y funcionario de campaña del expresidente Barack Obama.

“Habrá discusiones sobre si debería continuar”, añadió Axelrod.

El presidente, Joe Biden, en el escenario del debate en los estudios de CNN en Georgia, el 27 de junio de 2024.Justin Sullivan / Getty Images

Cuando la cadena NBC News le preguntó en un mensaje por teléfono a un legislador demócrata si el debate inspiraba confianza en Biden, este respondió:

“Lo mejor que puedo hacer para ayudar a Joe Biden es fingir que no recibí este mensaje de texto”.

Públicamente, los oficiales demócratas siguen apoyando en gran medida a Biden y dicen que un desempeño mediocre no cambia en lo fundamental lo que se encuentra en juego en estas elecciones.

La campaña de Biden insistió después del debate en que no abandonaría la contienda.

El gobernador de California, Gavin Newsom, cuyo nombre a menudo se menciona como posible candidato alternativo, dijo a los periodistas en la “sala de debate” después del encuentro que su partido “no podría estar más completamente unificado detrás de Biden” y opinó que Biden no debería hacerse a un lado.

Pero los cuchicheos en privado se dispararon tras el desempeño de Biden en el debate, en el que se le oyó con la voz ronca, hablando muy bajo y por momentos perdiendo el hilo de lo que decía; lo que llevó sus asesores a tratar de desviar la conversación diciendo que estaba resfriado.

En la era moderna, un partido nacional nunca ha intentado reemplazar a un candidato presidencial contra su voluntad, en parte porque sabe que lo más probable es que fracase. La cuestión se planteó en ambos partidos en 2016, pero ninguno hizo nada.

Las reglas del partido hacen que sea casi imposible reemplazar a los candidatos sin su consentimiento, y mucho menos sustituirlos sin problemas por otra persona. Y hacerlo equivaldría a que los miembros del partido anularan los resultados de las primarias cuando los votantes demócratas nominaron abrumadoramente a Biden. Ganó casi el 99% de todos los delegados.

Por el momento, no hay ningún esfuerzo serio para sacarlo de la contienda.

Aun así, los estatutos del Comité Nacional Demócrata sí establecen algunas disposiciones en caso de que el candidato del partido quede incapacitado u opte por hacerse a un lado, y un golpe contra Biden en la convención es teóricamente posible, aunque muy improbable. Entonces, ¿Cómo funcionaría ese escenario hipotético?

1. ¿Qué pasa si Biden abandona la carrera antes de la convención?

El único escenario accesible para que los demócratas consigan un nuevo candidato sería que Biden decidiera retirarse, algo que ha descartado en repetidas ocasiones durante otros tramos accidentados de su campaña. 

Podría hacerlo mientras cumple el resto de su mandato en la Casa Blanca, como hizo Lyndon Johnson en 1968. 

Si Biden abandonara antes de su nombramiento oficial en agosto, se crearía una batalla campal entre los demócratas, ya que no existe ningún mecanismo para que él o cualquier otro designe a un sucesor.

Se necesita una mayoría de los aproximadamente 4,000 delegados comprometidos para ganar la nominación del partido. Biden ya ha ganado 3,900 de ellos.

En virtud de recientes reformas, los más de 700 superdelegados del partido —legisladores y dignatarios demócratas — sólo pueden votar si nadie obtiene la mayoría de los delegados comprometidos en la primera votación, por lo que sus votos podrían ser cruciales en una convención disputada. 

Dado que todos los oponentes de Biden no ganaron ningún delegado durante el proceso de nominación demócrata, habría una pizarra prácticamente limpia de cara a la convención, y la decisión se reduciría muy probablemente a los delegados que se comprometieron inicialmente con Biden.

El presidente tendría cierta influencia sobre sus delegados comprometidos, pero en última instancia, pueden votar lo que quieran, por lo que los candidatos probablemente harían una campaña agresiva para ganarse a cada uno de ellos.

Sin embargo, hay un detalle potencialmente importante: los demócratas planean nominar formalmente a Biden de forma virtual antes de la convención de finales de agosto para evitar cualquier posible preocupación sobre el acceso a las urnas en Ohio, donde una peculiaridad técnica ha complicado las cosas.

Los demócratas decidieron planificar una nominación virtual de Biden después de que los republicanos de Ohio se opusieran a aprobar una ley pro forma que permitiera a Biden estar en la papeleta electoral, aunque la convención se celebrara después de la fecha límite del estado. Pero mientras los republicanos aprobaban una ley para cambiar la fecha, los demócratas decidieron seguir adelante con una nominación virtual.

2. ¿Podrían los demócratas sustituir a Biden contra su voluntad?

No hay pruebas de que el partido se plantee un cambio sin el consentimiento de Biden. Pero incluso si lo hiciera, no hay ningún mecanismo para sustituir a un candidato antes de la convención, y ciertamente no hay manera de investir a un sucesor elegido.

Si grandes sectores del Partido Demócrata perdieran la fe en Biden, los delegados de la convención nacional podrían, en teoría, desertar en masa. Por supuesto, fueron elegidos por su lealtad a Biden y se han comprometido a apoyarle en la convención.

Pero, a diferencia de muchos delegados republicanos, los demócratas no están técnicamente vinculados a su candidato. Las normas del partido permiten a los delegados “reflejar en conciencia los sentimientos de quienes los eligieron”, lo que les da cierto margen de maniobra.

Los estatutos del partido incluyen disposiciones para sustituir al candidato en caso de la posición quede vacante. La medida está pensada para ser utilizada en caso de fallecimiento, dimisión o incapacidad, no para sustituir a alguien que no desea dimitir.

Esa fue la medida que Donna Brazile, entonces presidenta interina del partido demócrata consideró invocar después de que Hillary Clinton se derrumbara dos meses antes de las elecciones de 2016, según escribió en sus memorias.

En sus memorias, publicadas un año después, Brazile escribió que estaba preocupada “no solo por la salud de Hillary, sino por su anémica campaña tan carente de espíritu de lucha”.

“Tal vez cambiar de candidato fuera una oportunidad de ganar, de cambiar las reglas del juego de tal forma que Donald Trump se viera en apuros y fuera incapaz de ponerse a su altura”, escribió, añadiendo que ayudantes de otros posibles candidatos se pusieron en contacto con ella, incluido el entonces jefe de gabinete del vicepresidente Biden.

Pero después de menos de 24 horas de consideración, Brazile se dio cuenta de que la idea era insostenible sin la cooperación de Clinton y que probablemente sólo dividiría aún más a su partido.

“No podía cumplir mi amenaza de sustituirla”, escribió.

El actual presidente del partido demócrata, Jaime Harrison, es un viejo aliado de Biden que trabaja, básicamente, a las órdenes del presidente. Y la organización nacional no ha dado ninguna indicación de que no apoye plenamente su reelección.  

3. ¿Qué sucede si retira después de la convención?

Para cubrir una vacante en la lista nacional, el presidente puede convocar una “reunión especial” del Comité Nacional Demócrata en pleno, que incluye alrededor de 500 miembros.

Al menos en el papel, todo lo que se necesita es una mayoría de votos de los presentes para elegir nuevos candidatos presidenciales y vicepresidentes. Pero lo más probable es que ese proceso no sea nada fluido y esté lleno de maniobras tras bastidores y campañas de presión pública.

Sin embargo, si se produjera una vacante cerca de las elecciones de noviembre, podría generar preocupaciones constitucionales, legales y prácticas.

Entre otras cuestiones, las papeletas deben imprimirse mucho antes de las elecciones y puede que no sea posible cambiarlas a tiempo.

4. ¿Podría Kamala Harris reemplazar a Biden?

Si Biden renunciara a la presidencia, la vicepresidenta Kamala Harris se convertiría automáticamente en presidenta, pero no en la candidata del Partido Demócrata.

Tampoco sería necesariamente la nominada si Biden se retirara de su candidatura a la reelección mientras permaneciera en la Casa Blanca.

Puede que sea favorecida políticamente, pero las reglas del partido no le dan a la vicepresidenta ningún beneficio automático importante sobre otros candidatos.

Los delegados de Biden no se transferirían automáticamente a Harris, y la convención realiza votaciones distintas para los candidatos a presidente y vicepresidente. Por lo tanto, todavía necesitaría ganar una mayoría de delegados en la convención.

Si la parte superior de la boleta quedara vacante después de la convención, aún necesitaría obtener la mayoría de votos en la reunión especial del Comité Nacional Demócrata.

Eso es todo, al menos, según las reglas actuales del partido. Pero una vacante en la candidatura es el tipo de momento dramático que podría llevar a los líderes del partido a revisarlos en nombre de facilitar la transición.

Harris tiene algunos aliados cercanos en lugares clave del Comité Nacional Demócrata, incluido un copresidente del Comité de Reglas y Estatutos del partido. Pero probablemente nada sucedería sin una ardua lucha.

Tomado de Telemundo

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