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Lo que usted no sabía de Pamela Anderson, ex conejita de Playboy

Ahora milita en contra de la pornografía?

La actriz, escritora y activista fue descubierta en la tribuna de un partido de fútbol, cuando una cámara la mostró en la pantalla del estadio y el público la ovacionó espontáneamente. Su belleza inconfundible la catapultó a la fama, aunque su estrellato también estuvo empañado por escándalos y adversidades

Por Belén Marchese

Un cabello tan dorado como la arena, unos ojos azules como el mar y un cuerpo escultural apenas cubierto con la icónica malla enteriza roja. Pensar en Pamela Anderson dispara diferentes imágenes, pero todas están relacionadas a su belleza inequívoca, sus curvas voluptuosas y su actitud provocadora.

Sin embargo, la actriz, escritora y activista también puede definirse por haber logrado superar una infancia en la que sufrió abusos sexuales, una juventud marcada por la violencia doméstica y una vida adulta en donde le prestó su piel a militar causas como la defensa de los animales, la legalización de la marihuana y la condena al consumo excesivo de pornografía. 

Sin dudas, una de las conejitas de Playboy más importantes de todos los tiempos supo imprimirle carácter a su carrera, y si bien tanto ella como sus escándalos amorosos ilustraron cientos de tapas de revistas, a sus 53 años todavía puede darse el lujo de ser la modelo de una marca de lencería erótica o tener su propia línea de carteras veganas. La guardavidas más famosa de los años 90 es sinónimo de sexualidad y lucha por partes iguales.

Pamela Denise Anderson nació el 1 de julio de 1967 en la ciudad de Ladysmith, ubicada en la costa este de la Columbia Británica, Canadá. Sus padres, Barry y Carol Anderson, “todavía están juntos y locamente enamorados”, según destaca la artista en su sitio web, quien también tiene un hermano menor llamado Gerry. Fue camarera entre los 16 y los 19 años, edad en la que se mudó a Vancouver y fue allí donde su suerte cambió de forma tan inesperada como determinante.

Durante el verano de 1989, cuando acudió con sus amigos a un partido de los BC Lions de la Liga Canadiense de Fútbol, la pantalla del Estadio BC Place la enfocó. La atractiva rubia llevaba puesta una camiseta de Labatt, una marca de cerveza canadiense, lo que causó que la multitud gritase e incluso la hicieran bajar al campo de juego para que recibiera una ovación.

Como consecuencia, la compañía la contrató brevemente como portavoz; y su entonces novio, Dan Ilicic, produjo un póster de su imagen titulado “The Blue Zone Girl” (“La chica de la zona azul”, en relación a su ubicación dentro del estadio) que fue todo un suceso. A partir de ese momento, el llamado de Playboy fue casi inminente.

A la izquierda, el póster “The Blue Zone Girl”. A la derecha, Anderson interpretando a la guardavidas C.J. Parker en Baywatch.Foto: My Confined Space, Fansshare

“El teléfono de mi casa sonó durante una pelea con mi exprometido, espontáneamente acepté la oferta pero para aparecer solo en una portada. Le pregunté a mi mamá y estuvo de acuerdo”, relata Anderson en su página sobre cómo sucedió aquella primera aproximación con el universo Playboy, que la llevó a ser la tapa de la revista erótica en octubre de 1989.

Luego, se mudó a Los Ángeles para continuar con su carrera de modelo y, en febrero de 1990, se convirtió en la playmate del mes. Desde ese entonces, apareció al frente de la tirada estadounidense en 14 oportunidades, y también lideró las ediciones de publicaciones como GQ, Vogue, Elle y Rolling Stone. 

En 1991, obtuvo su primer rol televisivo interpretando un papel secundario en la serie Home Improvement, pero su salto a la fama internacional se produjo un año después, cuando se puso en la piel de la guardavidas C. J. Parker en el programa Baywatch. 

Para 1997, momento en el que colgó la malla roja de forma definitiva, ya se había convertido en una de las actrices mejores pagadas de la pantalla chica.

La primera y la última tapa de Anderson para Playboy.Foto: POSTA – Ale Morales

Anderson también protagonizó la serie VIP durante 5 temporadas entre 1998 y 2002, participó en gran cantidad de películas, hizo teatro y escribió cuatro libros.

Pero probablemente su parte más excéntrica salió a la luz en 2010, cuando comenzó una seguidilla de apariciones en distintos reality shows a lo largo y ancho del planeta, que incluso llegaron a traerla hasta la tierra del asado y el dulce de leche.

Primero, formó parte de la cuarta temporada de Bigg Boss, la versión india de la franquicia Gran Hermano, donde se quedó como huésped en la casa durante tres días y cobró casi medio millón de dólares. En ese mismo año también movió sus caderas durante siete semanas en la competencia de baile Dancing with the Stars, en pareja con el bailarín profesional Damian Whitewood, con quien viajó hacia Argentina para presentarse en el Bailando 2011, el famoso certamen conducido por Marcelo Tinelli del cual formó parte solo un mes.

Luego siguieron viajes a Reino Unido, Bulgaria y Francia, entre otros destinos, en donde siguió deslumbrando a jurados y televidentes con su belleza.

La tormentosa vida personal de Pamela

Anderson estuvo casada en cinco oportunidades. Primero, contrajo nupcias el 19 de febrero de 1995 con el famoso roquero Tommy Lee, de la banda Mötley Crüe, después de conocerlo por solo 96 horas. La pareja tuvo dos hijos: Brandon Thomas y Dylan Jagger, en 1996 y 1997 respectivamente.

En el 2005 fue el músico Kid Rock quien la acompañó al altar. Luego de separarse, Rick Salomon entró en escena y firmó los papeles en 2007, y de nuevo en 2014, tras haber pasado un par de años divorciados.

Pero sin dudas, la historia con Jon Peters también se consagró como una de las más controversiales. Los no-tan-tortolitos celebraron su unión en enero de 2020, con una ceremonia íntima y secreta en Malibú. Para ese entonces, ella tenía 52 años y él 74. Pero en febrero, ya habían cambiado a los testigos por abogados, ya que el enlace duró apenas 12 días. Según explica Page Six, la actriz fue quien le propuso casamiento al ex estilista devenido en empresario de la industria cinematográfica, y lo habría hecho por meras razones económicas. “Ella tenía que abonar unos 200 mil dólares de impuestos y no podía hacerlo, yo me hice cargo de todo eso y así me agradeció”, declaró Peters.

Sin embargo, un representante de Anderson le aseguró a la revista People que todo lo que cuenta no es solamente una falacia, sino que es ridículo.

Anderson junto a sus hijos, Dylan Jagger y Brandon Thomas.

Anderson junto a sus hijos, Dylan Jagger y Brandon Thomas.Gentileza: El País

Sería imposible avanzar sin adentrarse de lleno en todas las peripecias que atravesó al lado de Tommy Lee.

La pareja tuvo varias idas y vueltas, incluso luego de haberse divorciado.

Hacia febrero de 1998, Pamela lo denunció por violencia doméstica, por lo que fue sentenciado a seis meses de prisión y tuvo que acudir a terapia para aprender a controlar su ira.

En marzo de 2002, la actriz aseguró públicamente que había contraído el virus de la hepatitis C por compartir agujas de tatuar junto a él, lo que la llevó a escribir una columna para la revista estadounidense Jane en donde se sinceró sobre su vida personal.

Pero el momento más difícil de Anderson puede situarse en 1995, cuando un vídeo casero de índole sexual de la luna de miel de ambos fue robado de su hogar.

Tras demandar a Internet Entertainment Group, la compañía que lo distribuía, y recibir una suma millonaria en retribución, la popularidad de la grabación provocó que se creara un minigénero dentro de la industria pornográfica y desde entonces se publicaron muchos vídeos de sexo caseros, en algunos casos con la cooperación de los participantes.

Desafortunadamente, más tarde también se distribuyó en la web una segunda cinta hecha antes que la de Lee, que la involucra junto al músico Bret Michaels de Poison.

Una activista comprometida

Anderson es vegana, defensora de los derechos animales y miembro activo de la organización Personas por el Trato Ético de los Animales (PETA), con quienes participó en diversas campañas.

Una de ellas tuvo lugar en 2003, donde Pamela se desnudó para la campaña publicitaria “Prefiero estar desnuda que usar pieles” (“I’d Rather Go Naked Than Wear Fur”).

En julio de 2010, fue censurada en Canadá debido a una fotografía que buscaba disminuir el consumo de carne en el mundo. En la misma, su cuerpo estaba marcado como los bovinos durante el despiece.

Por otro lado, también se convirtió en portavoz del MAC AIDS Fund, el fondo de MAC Cosmetics para ayudar a las personas afectadas por el SIDA y el VIH. Además, en 2009 le escribió una carta abierta al entonces presidente Barack Obama para pedirle que legalice el cannabis.

“Todos los animales tienen las mismas partes”, la campaña publicitaria de PETA junto a Anderson.Foto: PETA

Pero, ¿en qué anda Anderson?

Por un lado, lleva adelante la Fundación Pamela Anderson, que se describe como “un agente de cambio y una defensora de la justicia”, y ayuda a financiar a aquellas organizaciones e individuos que fomentan la protección de los derechos humanos, animales y ambientales.

En otro orden, se asoció con el rabino y consejero Shmuley Boteach, en una alianza para abordar “los efectos corrosivos del abuso de la pornografía”.

En una conferencia de noviembre de 2016 en The Oxford Union, Reino Unido, ambos argumentaron que se trata de un peligro público, dado que se puede acceder de forma gratuita y anónima.

En su discurso, donde advirtió que fue abusada por su niñera entre los cuatro y ocho años, violada por un hombre a los trece y tuvo novios y esposos violentos, Anderson aseguró que: “La adicción a la pornografía y la prostitución contruibuyen al tráfico sexual, a la pedofilia, a los abusos de menores y a las violaciones”. Además, explicó que se considera una romántica y tiene miedo de que el mundo se olvide de cómo hacer el amor: “El gran sexo no es porno y cuando eres tratada como una estrella pornográfica no es divertido. No está bien ser abofeteada, ser llamada prostituta y ser escupida. Es enfermo, hiriente y degradante”.

Sin embargo, alumbrando cierto dejo de contradicción, en abril de 2017 fue la cara y el cuerpo de la campaña de lencería erótica de la marca Coco de Mer. 

Por otro lado, en junio de 2020 lanzó una colección de carteras veganas junto a Ashoka París, una compañía francesa eco-responsable de artículos de cuero de alto nivel fabricados con materiales que no son de origen animal.

Asimismo, se asoció con Very Good Butcher, una empresa de carnes a base de plantas que dona el 25% de lo recaudado para su Fundación.

Por último, es la directora creativa de Jasmin, una nueva red social que permite a los usuarios comunicarse directamente con diferentes influencers, y organiza conversaciones virtuales regulares con expertos en los campos de las relaciones, la intimidad y la positividad sexual.

Pamela supo reinventarse y mantenerse vigente a pesar del paso del tiempo, y demostró que su belleza es apenas un condimento en una personalidad determinada, que está dispuesta a poner su propio cuerpo también para luchar por mundo más sustentable.

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