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#IMPELABLE Análisis: terremoto mundial por la decisión de Messi de irse del Barça

Resolvió que ya no más, que basta, que quería empacar su magia y buscar otro destino.

Por: Pablo Romero El Tiempo de Bogotá

Parecía una broma. La peor de las bromas. Un rumor, un cuento, acaso un chiste. Que Lionel Messi se iba a divorciar del Barcelona después de 20 años, desde que llegó, no parecía real. Pero un día, la historia de amor se quebró. Y Messi, el mejor futbolista de la era actual, el que creció y maduró con armadura blaugrana, se cansó. Decidió que ya no más, que basta, que quería empacar su magia y buscar otro destino. Eso fue lo que pidió ayer, que lo dejen ir. Y desató un terremoto mundial.

El Barcelona lo ha querido tener para siempre, hasta el último día de su carrera, que se retire en el Camp Nou el día que quiera retirarse, pero no lo ha cuidado para conservarlo por siempre. Al contrario, lo fue desarropando. Barcelona entró en la era de la polémica, el fracaso y las malas decisiones. Messi necesita un entorno tranquilo para hacer su trabajo con la pelota, pero el club le quitó la armonía. Entonces el argentino se cansó.

Desde hace días, el rumor de su posible partida venía tomando forma de noticia. Se decía que Messi pensaba, evaluaba, contemplaba, meditaba, analizaba marcharse. Y no desde ahora, sino incluso desde antes de que el Bayern Múnich le diera una herida en el corazón con la goleada 8-2 de la Liga de Campeones. Al parecer, Messi ya se venía cansando de las turbulencias, de sus diferencias con el último técnico, de las molestias con los directivos, de las discrepancias con sus decisiones. Se hartó y ya lo comunicó. Ayer el futbolista hizo llegar a las oficinas del club su petición. Se quiere ir ya. No en un año, cuando termina su contrato, sino ahora, justo cuando el equipo intenta reconstruirse.

Los medios catalanes habían informado que el nuevo DT, Ronald Koeman, le dijo que lo quería como pilar de su proyecto, y que Messi le respondió que se veía más afuera que adentro. Ahí sonaron las alarmas en el Barcelona, donde quizá no pensaban que el tema fuera tan en serio. Pero lo era.

La decisión ahora pasa a un plano legal porque el Barcelona no lo va a dejar ir así como así. De por medio hay una cláusula de 700 millones de euros. Messi se acogería a la cláusula que le permite terminar contrato de manera unilateral al final de cada temporada. Barcelona alegaría que vencía el 10 de junio, así que Messi respondería que la temporada cambió por la pandemia. La disputa empieza.

Barcelona respondió ayer, mientras cientos de hinchas flanqueaban las oficinas y el Camp Nou para pedir la dimisión del presidente Bartomeu. Según se supo, el club le pide a Messi que se quede por el resto de su carrera, pero quizá es demasiado pedir. Demasiado tarde.

Lionel Messi

Lionel Messi, jugador argentino.Foto:

EFE

Las discrepancias han sido varias, desde el ‘Barçagate’, cuando el club contrató una empresa que monitoreara y difamara las redes sociales de los futbolistas, empezando por Messi, episodio que el presidente intentó aclarar sin éxito y del que Messi quedó con serias dudas. O cuando el club dejó ir a Neymar, o cuando trajo a Griezmann, o cuando sacó al técnico Ernesto Valverde, o cuando trajo a Quique Setién… Y ahora, cuando el barco se hunde, le sacan a Luis Suárez, uno de sus mejores socios, y a otros socios.

Por eso su malestar se fue enconando hasta explotar. Para colmo, el proyecto deportivo se derrumbó. El equipo dejó de pelear en Europa, le tocó ver por TV cómo el Madrid ganaba las Champions, y luego el Liverpool, y ahora el Bayern, con el que le tocó sufrir esa herida a corazón abierto del 8-2. “¡Basta!”, diría Messi, al que le tocó asumir el peso de esa derrota como si hubiera jugado solo. Porque el Barcelona se acostumbró a que los éxitos y fracasos dependen del mismo hombre. Si ganan, es porque brilló Messi; si pierden, es porque no brilló Messi.

Mucha responsabilidad sobre ese pequeño gran genio que ganó 34 títulos con el club y anotó 634 goles. Sus compañeros y excompañeros ya salieron en su respaldo. Puyol dijo: “Respeto y admiración, Leo. Todo mi apoyo, amigo”. Arturo Vidal, otro de los descabezados por Koeman, escribió: “Cuando acorralas a un tigre, él no se rinde, pelea”. Y mientras tanto, otros clubes sueñan con tenerlo.

Ver a Messi en otro club, en otra liga, con otra camiseta, con otros fanáticos, parece una leyenda, y se dice aún parece porque falta que algo se concrete. ¿A dónde se podría ir? Desde hace rato a Messi se lo asocia con el Inter de Milán, se ha dicho que su padre compró propiedades en la ciudad, que a Messi le gustaría jugar y vivir en Italia, y desde allí se decía hasta hace poco que no había forma de lograr ese fichaje de ficción. Pero ahora la posibilidad es real. Y en Italia se entusiasman.

Otro club con el que se le ha asociado a Messi, y que toma fuerza, es el Manchester City, por dos simples razones, porque tiene dinero y porque tiene de técnico a Pep Guardiola, y ya se sabe que el mejor Messi de la historia se vio con Pep en el banquillo. También se ha mencionado que el PSG de Francia podría intentar llevárselo, para juntarlo con Neymar; incluso se habla de la MLS de Estados Unidos…

Por ahora esas son versiones y rumores. Lo que ya no es ningún rumor es que Messi, el símbolo del Barcelona, se cansó, que quiere empacar su magia y llevársela a otra parte.


PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO
@PabloRomeroET

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